En un momento crucial, México está replanteando su estrategia económica. Con miras a la próxima revisión del tratado comercial con Estados Unidos y Canadá, el gobierno comenzó a reestructurar el equipo económico del T-MEC con un objetivo claro: llegar mejor preparado a una negociación que podría marcar el rumbo del comercio en los próximos años.
No es un movimiento menor. El T-MEC es uno de los pilares de la economía mexicana, pues gran parte de las exportaciones del país dependen directamente de este acuerdo.

Un cambio estratégico en un momento oportuno
La decisión de reestructurar el equipo económico del T-MEC obedece a un entorno cada vez más complejo. Estados Unidos ha endurecido su postura en temas delicados como la industria automotriz, el acero y los minerales estratégicos, por lo que obliga a México a llegar con una estrategia más sólida.
El nuevo equipo, a diferencia de otros momentos, tiene mucho más perfil técnico que político, con especialistas en distintas áreas que buscan fortalecer la capacidad de negociación del país.
Quiénes forman parte del nuevo equipo
La mesa que conducirá esta etapa está integrada por referentes en distintas industrias:
• Roberto Lazzeri, actual director de Nafin y Bancomext, propuesto como embajador en EU.
• Diana Alarcón, representante de México en el Banco Mundial.
• Julio Berdegué, Secretario de Agricultura.
• Altagracia Gómez, ligada al sector empresarial.
• Marcelo Ebrard, secretario de Economía, como figura estratégica.
• otros perfiles técnicos de Hacienda o la Cancillería.
Este enfoque multidisciplinario refleja que la negociación ya no es vista solo como un tema político, sino como un proceso técnico que incide directamente sobre los sectores productivos.
Lo que está en juego
La revisión del T-MEC no es un simple trámite. Es un proceso que podría traer cambios importantes a las reglas del comercio en América del Norte.
El intercambio comercial entre México y Estados Unidos alcanza hoy más de 900 mil millones de dólares al año, lo cual da una idea de la magnitud de lo que está en juego.
Cualquier ajuste puede afectar las inversiones, las exportaciones y las cadenas de suministro del país.
Los puntos más conflictivos
Las negociaciones se perfilan complejas, sobre todo por cuestiones que han provocado discordias entre las dos naciones, como las reglas de origen en la industria del automóvil, las posibles tasas en sectores estratégicos, los requisitos para invertir en el extranjero y el control de minerales críticos.
Un entorno global más proteccionista.
El entorno internacional también ha cambiado. El comercio global hoy tiende a ser más proteccionista, los países buscan fortalecer sus industrias internas.
Esto añade presión a la negociación y obliga a México a adecuarse a nuevas condiciones.
Afectación en la economía de México
El modo como esta revisión vaya avanzando será fundamental para la economía del país. Un resultado positivo podría mantener el flujo de inversión y robustecer el crecimiento. Pero un escenario adverso, podría generar incertidumbre y afectar sectores productivos.
De ahí que el fortalecimiento del equipo económico sea una señal de que México quiere anticiparse a un proceso complejo.
Un momento crucial para México
La revisión del T-MEC llega en un momento en que la economía mexicana enfrenta bajo crecimiento, presión sobre los precios y un entorno global incierto.
En este sentido, contar con una estrategia clara y un equipo sólido será fundamental para afrontar una de las negociaciones más importantes para el país en los próximos años.