En abril de 2026, el Índice Nacional de Precios al Consumidor se ubicó en 145.831 puntos y representó un aumento de 0.20% respecto al mes anterior. Con este resultado, la inflación general anual fue de 4.45%. Es la mejor lectura desde que empezó la guerra de Irán en febrero y la más baja desde finales de 2025. El índice de precios no subyacente disminuyó 0.18% a tasa mensual. Dentro de este, los precios de los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno cayeron 1.03%, principalmente como resultado de los ajustes en las tarifas eléctricas en 18 ciudades del país dentro del esquema de temporada cálida. Algunos productos como la electricidad, el tomate verde y el pollo mostraron reducciones en sus precios durante el mes. El subsidio eléctrico que el gobierno activa cada año en las ciudades más calurosas fue el héroe silencioso del dato de hoy: compensó en parte el efecto del petróleo caro y la gasolina premium que habían presionado al alza en las semanas previas.
¿Por qué este dato le da luz verde a Banxico hoy?
La combinación de factores que enfrenta la Junta de Gobierno hoy a la 1p. m. es la mejor que ha tenido en meses para justificar un recorte. La inflación general bajó de 4.59% en marzo a 4.45% en abril. La inflación subyacente, el indicador que Banxico sigue con más atención porque refleja las tendencias de fondo sin los choques de energía y alimentos frescos, incrementó apenas 0.31% a tasa mensual, con los precios de mercancías y servicios subiendo en igual proporción. El petróleo cayó más del 9% ayer ante las señales de un memorando de paz entre EU e Irán, lo que reduce la presión futura sobre energéticos. El peso se aprecia. Y la gobernadora ya telegrafió el movimiento públicamente. Todos los semáforos están en verde. Negarse a recortar hoy enviaría una señal de alarma innecesaria sobre la inflación que el dato de esta mañana no justifica.
Lo que “cerrar el ciclo” significa en la práctica
Banxico lleva recortando desde mayo de 2024. Si hoy baja a 6.50%, habrá reducido la tasa en 450 puntos base en dos años, desde el máximo de 11.25% que se alcanzó en el ciclo de alzas post-pandemia. Declarar el ciclo cerrado no significa que no habrá más recortes nunca, significa que la siguiente fase de la política monetaria no tiene un sesgo definido hacia abajo, sino que dependerá de los datos. Para los deudores mexicanos, el recorrido ya recorrido importa más que el recorte de hoy: la tasa de referencia pasó de 11.25% a 6.50% en dos años, y ese diferencial sí se refleja en el costo del crédito hipotecario, empresarial y de consumo. Para las personas con hipoteca a tasa variable, el alivio acumulado en estos dos años equivale a miles de pesos menos en intereses pagados. Para las empresas que financian capital de trabajo, el costo bajó de forma sustancial. El recorte de hoy es más el punto final de una frase que el inicio de una nueva.
La cuenta pendiente: inflación que cede pero no llega al objetivo
El buen dato de hoy tiene un asterisco importante que Banxico no puede ignorar. La inflación de 4.45% es mejor que el 4.59% de marzo, pero sigue estando por encima del rango objetivo del banco central, que es de 3% con una banda de tolerancia de un punto porcentual hacia arriba y hacia abajo. En términos simples, Banxico tiene como meta que la inflación esté entre 2% y 4%, y hoy está en 4.45%, fuera del rango. La gobernadora y varios subgobernadores han argumentado que los factores que mantienen la inflación elevada, alimentos frescos y energéticos, son temporales y no responden a la política monetaria. Ese argumento es técnicamente sólido: de nada sirve mantener las tasas altas para bajar el precio del jitomate o la gasolina premium. Pero también significa que el trabajo de desinflación no está terminado, y que si los factores que hoy Banxico llama temporales se demuestran más persistentes de lo esperado, el banco central podría verse obligado a pausar más tiempo del planeado. Por ahora, el dato de hoy da margen. La pregunta es si mayo y junio confirman la tendencia.