Esta semana, el dato más relevante para México a mediano plazo es uno que se publicó la semana pasada y que no recibió toda la atención que merece. El comercio entre México y EE. UU. cerró el primer trimestre de 2026 en 231,300 millones de dólares, cifra sin precedente para un mismo periodo. México acaparó el 16.3% del comercio total de EE. UU., nivel nunca antes registrado, consolidándose como su mayor socio comercial. En marzo, las ventas de bienes mexicanos hacia nuestro vecino del norte sumaron 51,202 millones de dólares, estableciendo el nivel más alto para cualquier mes desde que existe registro. Para dimensionarlo: en un solo mes de 2026, México le vendió a Estados Unidos más de lo que muchas economías medianas producen en un año entero.
¿Por qué ocurre esto y qué tiene que ver China?
La explicación estructural del récord mexicano tiene un nombre: nearshoring, y un catalizador: la guerra comercial entre EE. UU. y China. El avance comercial ocurre mientras Trump ha impulsado políticas proteccionistas y amenazado con imponer aranceles a productos extranjeros, especialmente de China. Las empresas que antes fabricaban en China para vender en EE. UU. han venido relocalizando sus cadenas de producción hacia México porque el T-MEC les da acceso preferencial al mercado americano. México no solo superó su récord previo de 2024 (15.8%), sino que amplió la brecha con sus competidores más cercanos. China, que hace tres años representaba más del 15% del comercio americano, hoy apenas llega al 6.2%. Esa cuota de mercado no desapareció; migró, en buena parte, a México. La revisión del T-MEC en julio es la negociación que decidirá si ese proceso continúa acelerándose o si Trump decide usar el tratado como herramienta de presión.
La paradoja que nadie ha explicado bien
Aquí está el nudo que más importa entender. México exporta más hacia el norte que en cualquier momento de su historia. Y al mismo tiempo, su economía interna se contrajo 0.8% en el primer trimestre, perdió 227,000 empleos formales y su PIB crecerá apenas entre 1 y 1.5% en todo 2026. ¿Cómo es posible que la economía más exportadora de América del Norte sea al mismo tiempo una economía que no crece? La respuesta está en la estructura del modelo exportador mexicano: las empresas que exportan a EE. UU. son principalmente multinacionales que importan insumos, ensamblan en México y reexportan. El valor agregado que queda en México de cada dólar exportado es considerablemente menor que el valor de la exportación misma. Los analistas señalan que aunque las exportaciones han mostrado fortaleza, la dependencia de más del 80% del mercado estadounidense expone a la economía mexicana a posibles cambios en la política comercial de EU. México creció con el T-MEC. Pero creció de una forma que beneficia principalmente a las regiones con parques industriales y maquiladoras, sin distribuir ese crecimiento hacia el resto de la economía con la misma velocidad.
Lo que está en juego en julio
La revisión del T-MEC en julio es el evento de política económica más importante que México tiene en el calendario de 2026, por encima de cualquier decisión de Banxico o de cualquier dato de inflación. México tiene una balanza comercial positiva de 44,762 millones de dólares, colocándose como el tercer país con el que EE. UU. tiene el mayor desbalance comercial, detrás de Taiwán y Vietnam. Trump ha usado el déficit comercial como argumento político para renegociar tratados y subir aranceles. Un déficit récord de México en el primer trimestre, en el peor momento político para la relación bilateral, le da a Trump argumentos domésticos para presionar en la negociación de julio. El reto de México es presentar ese déficit no como un desequilibrio que perjudica a los gringos, sino como el resultado natural de una integración productiva que beneficia a los dos países. Es un argumento técnicamente sólido. Pero en política comercial, los argumentos técnicos compiten con los titulares.