El T-MEC entra en su cuenta regresiva. Las negociaciones formales arrancan el 25 de mayo.

El 1 de julio de 2026 es la fecha en que arranca formalmente la revisión del T-MEC, el tratado que rige el 83% de las exportaciones mexicanas
46 días para la revisión del tratado que sostiene el 83% de las exportaciones de México.

Mientras el mundo sigue la guerra en Irán y los mercados procesan a Warsh en la Fed, México tiene su propio reloj corriendo: el 1 de julio de 2026 es la fecha en que arranca formalmente la revisión del T-MEC, el tratado que rige el 83% de las exportaciones mexicanas y el modelo de crecimiento del país en las últimas tres décadas. Las conversaciones técnicas que concluyeron esta semana en Washington dejaron acordado que la primera reunión oficial de negociación bilateral tendrá lugar la semana del 25 de mayo en la Ciudad de México. Quedan 46 días para esa fecha límite. S&P Global, la misma calificadora que esta semana puso en perspectiva negativa la calificación crediticia de México, considera que el escenario más probable es que no se llegue a un acuerdo en julio y que haya revisiones anuales, lo cual complicaría los proyectos de inversión. Eso no es una catástrofe inmediata, pero sí un período prolongado de incertidumbre que ya tiene efectos concretos sobre la inversión privada. 

Los temas más espinosos de la mesa

Los sectores exportadores mexicanos, principalmente el automotriz, el siderúrgico y el agrícola, navegan un entorno arancelario sin precedentes. Las exportaciones mexicanas totales alcanzaron un récord de 664,837 millones de dólares pese a los aranceles, con manufacturas aportando 608,818 millones, lo que ilustra cuánto está en juego. Los puntos más conflictivos son tres. El primero es las reglas de origen: EE. UU. quiere endurecer los requisitos de contenido regional en automóviles y componentes para reducir el uso de insumos chinos ensamblados en México. El segundo son los aranceles de la Sección 232 al acero, aluminio y cobre, que México quiere eliminar o reducir y que EE. UU. se resiste a tocar. El tercero es la presencia de capital chino en plantas instaladas en México, que Washington ve como una puerta trasera para evadir sus aranceles a China. Líderes del sector automotriz prevén que las negociaciones se extenderán más allá de julio, según Automotive News. 

La jugada estratégica de México: firmar con la UE antes de negociar con EE. UU.

El gobierno de Sheinbaum firmará el Acuerdo Global Modernizado con la Unión Europea el próximo 22 de mayo, días antes de que arranquen las negociaciones formales del T-MEC con EE. UU. La presidenta fue explícita: el acuerdo con la UE “no pone en riesgo el tratado con EE. UU. en ninguna de sus facetas y abre muchas posibilidades para la exportación de México.” La lógica negociadora es evidente: llegar a la mesa del T-MEC con un acuerdo europeo firmado le da a México un argumento real de diversificación. Si EE. UU. endurece demasiado las condiciones, México puede señalar que tiene mercados alternativos. No es una amenaza, pero sí un cambio en la correlación de fuerzas respecto a negociaciones anteriores, donde México llegaba sin alternativas visibles. Sheinbaum también respondió directamente al cambio de perspectiva de S&P esta semana: “Le vamos a dar la vuelta para que se dé cuenta de que se equivocó.” 

Lo que está en juego para el ciudadano de a pie

La mayoría de los mexicanos no exporta autos ni acero. Pero el T-MEC afecta su vida de formas concretas que pocas veces se explican bien. Si las negociaciones de julio fracasan y se imponen revisiones anuales con incertidumbre prolongada, las empresas posponen inversiones, lo que se traduce en menos empleos formales en una economía que ya perdió 227,000 puestos en el primer trimestre. Si se imponen aranceles adicionales a sectores clave como el automotriz o el acero, los costos de producción suben, lo que eventualmente llega a los precios al consumidor. Y si la inversión extranjera directa cae por la incertidumbre, el peso pierde uno de sus principales apoyos estructurales. El economista de S&P lo resumió con claridad: “Una resolución podría mejorar la confianza de los inversionistas sobre sus operaciones y planes de largo plazo.” La semana del 25 de mayo, cuando arranquen las negociaciones formales en la Ciudad de México, será el primer indicador real de hacia dónde va este proceso. Quedan 10 días.

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