CIUDAD DE MÉXICO — El eco de las ovaciones aún retumba en las paredes de la Arena México. La noche del miércoles 5 de agosto de 2026 quedará grabada con letras de oro en los libros de historia del deporte espectáculo. En un lleno absoluto, la afición mexicana se entregó por completo a un cartel repleto de superestrellas internacionales que demostraron por qué la capital del país es el epicentro mundial de la pasión por el pancracio.
El adiós de una leyenda y el rugido de la afición
El momento de mayor nostalgia y electricidad de la velada se dio con la presentación de Adam Copeland. “Cope” pisó el cuadrilátero sagrado cumpliendo un sueño de su infancia y anunció emotivamente que esta sería su última lucha en territorio nacional. Haciendo equipo junto a su eterno aliado Christian Cage y los Young Bucks, el bando de las leyendas canadienses no pudo contener los embates de los implacables Death Riders, llevándose la derrota pero quedándose con una ensordecedora ovación al ritmo de “Metalingus” que conmovió hasta las lágrimas al veterano gladiador.
Por su parte, Chris Jericho desató la locura colectiva al revivir su legendario personaje de “Corazón de León”, nombre con el que se ganó el respeto de México décadas atrás. Jericho, respaldado por el ídolo de plata y oro, Místico, y el extremo Darby Allin, guio a su tercia a una espectacular victoria sobre la Don Callis Family. Las gradas se transformaron en un auténtico coro masivo cuando miles de almas cantaron a todo pulmón su tema de entrada, “Judas”.
Sangre, rivalidad y sorpresas en el cuadrilátero
El orgullo nacional se hizo notar cuando Andrade El Ídolo se adjudicó un vibrante triunfo en una triple amenaza frente a Tommaso Ciampa y el espectacular Komander. Sin embargo, la celebración del lagunero se vio abruptamente cortada debido a un sorpresivo y artero ataque perpetrado por MJF, quien apareció de entre las sombras para arruinar el festejo y dejar en claro que las cuentas pendientes en la empresa están lejos de terminarse.
Para el evento estelar, la lona sagrada de la Colonia Doctores se tiñó de dramatismo puro en una brutal “Mexico City Street Fight”. Will Ospreay y Mark Davis se destrozaron mutuamente en un choque de tintes ultra extremos sin intervenciones externas. Castigos severos con sillas y artefactos dejaron a ambos competidores bañados en sangre, sellando una victoria agónica para Ospreay que hizo estallar el clamor popular de “¡Esto es lucha!” en todo el inmueble.
La velada concluyó con la aparición del mandamás de la promotora estadounidense, Tony Khan, quien agradeció formalmente el apoyo del CMLL y confirmó la sólida alianza entre ambas compañías, prometiendo que el Grand Slam continuará visitando tierras aztecas. El pancracio internacional encontró su hogar perfecto en la mística de la Arena México, dejando una función inolvidable para la memoria colectiva.