La cadena de artículos de cocina con casi 80 años de historia liquida inventario en la Ciudad de México con descuentos de entre 30 y 40 por ciento.
¿Qué está pasando en las sucursales?
Desde el martes 18 de agosto circulan imágenes de mantas amarillas colgadas en tiendas de Anforama en la Ciudad de México con mensajes como “Ya nos vamos” y “Última oportunidad”. Los avisos vienen acompañados de rebajas generalizadas.
Los descuentos reportados van del 30 al 40 por ciento sobre la totalidad del inventario. En algunas sucursales incluso se puso a la venta el mobiliario y las vitrinas, mientras los anaqueles se vacían de forma progresiva.
La empresa no ha emitido un comunicado oficial que confirme el cierre definitivo, las causas ni la fecha. Trabajadores consultados por distintos medios señalaron que solo recibieron la instrucción de colgar las mantas de liquidación. Las cuentas de la marca en Instagram y Facebook aparecen fuera de servicio.

Qué revisar antes de comprar en una liquidación
Una venta de remate no cancela los derechos del consumidor, pero sí cambia las condiciones prácticas de la compra. Estos son los puntos que conviene checar antes de pasar a la caja:
- Garantía por escrito: Pide la póliza o el respaldo del fabricante. Si la tienda cierra, la garantía del fabricante sigue siendo tu única vía.
- Ticket y factura: Sin comprobante no hay reclamación posible ante ninguna instancia.
- Política de devolución: En liquidaciones suele suspenderse. Pregunta antes, no después.
- Precio real de referencia: Un 40 por ciento de descuento sobre un precio inflado no es ahorro. Compara con otras tiendas antes de decidir.
- Estado del producto: Revisa piezas de exhibición, cristalería y peltre, que son las más propensas a daños en anaquel.

Lo que este cierre dice del comercio tradicional
Anforama nació a principios de los años cincuenta como una pequeña cristalería cerca del Mercado de San Juan, en el Centro Histórico. Con los años amplió su catálogo a vajillas, aluminio, peltre y ollas de presión, y llegó a operar 32 tiendas en el Valle de México y el Bajío.
No es el primer aviso. En julio cerró su única sucursal en León, Guanajuato, después de 22 años en la esquina de Reforma y Juárez. Ahí el cierre se atribuyó a la caída de ventas y al desplazamiento del comercio tradicional de centro histórico hacia el comercio electrónico y las plazas.
Para el consumidor de a pie el mensaje es doble. Por un lado hay una ventana corta para comprar barato artículos que duran años, como ollas y vajillas, justo cuando muchos hogares están apretando el presupuesto por el regreso a clases. Por el otro, cada cierre de una cadena de barrio significa menos opciones cerca de casa y, con el tiempo, menos competencia para presionar los precios a la baja.