El gasto público en salud volverá a crecer en 2027. De acuerdo con el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2027 contempla 1 billón 136 mil 648 millones de pesos para el sector, un aumento real de 10.6% frente a lo aprobado para 2026. Sin embargo, ese monto equivale apenas a 2.9% del Producto Interno Bruto (PIB), lejos del 6% que la Organización Mundial de la Salud y la OPS fijaron como referencia para avanzar hacia la cobertura universal.
La pregunta que importa a millones de pacientes no es cuánto dinero habrá, sino si ese dinero llegará a la ventanilla: si se traducirá en más consultas, recetas surtidas completas y cirugías sin meses de espera. Las cifras del propio CIEP sugieren que el aumento es real, pero desigual, y que en algunos rubros clave apenas recupera lo perdido en años anteriores.
El matiz técnico también cuenta: si se descuenta la inflación propia del sector salud, que suele subir más rápido que la general, el crecimiento efectivo se reduce a 8.6%.
Un presupuesto que todavía se discute
La cifra todavía no es definitiva. La Secretaría de Hacienda entregó el Paquete Económico 2027 a la Cámara de Diputados el 8 de septiembre de 2026, y desde entonces los legisladores lo revisan en comisiones. Según la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, los diputados tienen hasta el 20 de octubre para aprobar la Ley de Ingresos, el Senado hasta el 31 de octubre, y la Cámara baja hasta el 15 de noviembre para votar el Presupuesto de Egresos, facultad que le corresponde en exclusiva (SN Digital). Es decir, el monto para salud aún puede moverse en las próximas semanas.
Desde el primer día, la salud fue uno de los puntos de choque. Mientras Morena defendió el paquete como una ruta de disciplina fiscal, legisladores de oposición advirtieron que los recursos para el sector siguen siendo insuficientes (Amexi).
El contexto institucional también cambia: 2027 es el año en que debe arrancar el Sistema Universal de Salud, que busca que IMSS, ISSSTE, IMSS-Bienestar y Pemex funcionen como una red integrada y coordinen servicios entre sí (IMCO). Por eso el reparto del dinero entre instituciones pesa tanto como el monto total.
Cronología clave
| Fecha | Etapa |
|---|---|
| 8 de septiembre de 2026 | Hacienda entrega el Paquete Económico 2027 |
| 6 de octubre de 2026 | El CIEP publica su análisis del gasto en salud |
| 20 de octubre de 2026 | Límite para que Diputados apruebe la Ley de Ingresos |
| 31 de octubre de 2026 | Límite para el Senado |
| 15 de noviembre de 2026 | Límite para aprobar el Presupuesto de Egresos 2027 |
| 1 de enero de 2027 | Entra en vigor el presupuesto; durante el año debe arrancar el Sistema Universal de Salud |
Dos pacientes, dos presupuestos: la brecha entre instituciones
En México no importa solo cuánto se gasta, sino dónde se atiende cada persona. Con el PPEF 2027, una persona afiliada al IMSS recibiría en promedio 11 mil 519 pesos de gasto público al año, mientras que quien se atiende en IMSS-Bienestar, la red para la población sin seguridad social, recibiría 5 mil 523 pesos: menos de la mitad (CIEP).
| Institución | Gasto público por persona 2027 (pesos) | Cambio vs. 2026 |
|---|---|---|
| Pemex | 29,712 | −3.2% |
| ISSSTE | 13,857 | +17.9% |
| IMSS | 11,519 | +10.8% |
| IMSS-Bienestar | 5,523 | +6.3% |
El dinero nuevo tampoco se reparte de forma pareja. Según el CIEP, 78% de los recursos adicionales para salud se concentraría en la población con seguridad social, principalmente en el IMSS y el ISSSTE. Es decir, la institución que más creció en per cápita fue la que ya tenía más, y la que atiende a quienes no tienen empleo formal fue la que menos avanzó.
Esto tiene un efecto directo en el arranque del Sistema Universal de Salud. Si un paciente de IMSS-Bienestar puede atenderse en una clínica del IMSS, alguien tendrá que pagar esa consulta. El CIEP advierte que la integración requerirá mecanismos de compensación entre instituciones y reglas claras, para evitar que la mayor demanda sature a las que tienen menos personal e infraestructura. Desde la oposición, el PAN ya planteó que las cuotas de los trabajadores podrían terminar financiando la atención de quienes no cotizan (Amexi).
Los hospitales de alta especialidad, aún por debajo de 2025. Los hospitales e institutos nacionales de la Secretaría de Salud, ubicados mayoritariamente en la Ciudad de México y que reciben pacientes de todo el país, tendrían 33 mil 756.7 millones de pesos, 9% más que en 2026. Pero ese aumento no compensa la caída previa: frente a lo ejercido en 2025 tendrían 1.5% menos. Cancerología crecería 15.3% y Nutrición Salvador Zubirán 16.8%, mientras que Geriatría, Salud Pública y Enfermedades Respiratorias seguirían por debajo de 2025 en 14.4%, 10.2% y 9.6%, respectivamente.
Salud mental, el mayor rezago. Este rubro recibiría 2 mil 910.6 millones de pesos, 7.1% más que en 2026, pero 24.6% menos de lo ejercido en 2025 y 30.7% menos que en 2020, de acuerdo con el mismo análisis.
Medicamentos: dinero récord, abasto por demostrar
El rubro de medicamentos es la buena noticia del proyecto. Para 2027 se proponen 164 mil 245.1 millones de pesos para medicinas, material médico y suministros de laboratorio, 4.6% más que en 2026 y el monto más alto desde 2020, con un crecimiento acumulado de 20.1% en ese periodo (CIEP). De ese total, 133 mil 597 millones serían para medicinas y productos farmacéuticos.
El reparto, otra vez, es desigual. El IMSS concentraría 71.4% del dinero para medicamentos, pero con un recorte de 5.9%, equivalente a 7 mil 373 millones de pesos; Pemex bajaría 16.4%. En cambio, el ISSSTE subiría 22.6%, la Secretaría de Salud 33.6% e IMSS-Bienestar tendría el mayor aumento en pesos: 6 mil 653 millones adicionales. El CIEP advierte que habrá que vigilar si el IMSS puede sostener el surtimiento con menos recursos.
Más presupuesto no es lo mismo que receta surtida. El propio CIEP señala que el aumento es una condición necesaria, pero no garantiza que el medicamento llegue al paciente: hacen falta capacidad de compra, almacenamiento y distribución. Ahí está el cuello de botella de los últimos años.
Las cifras oficiales y las de pacientes no coinciden. En su comparecencia ante diputados a finales de 2025, la Secretaría de Salud reportó 99% de abasto, el IMSS y el ISSSTE 97% e IMSS-Bienestar 92% (UnoTV). Pero organizaciones civiles documentan otra realidad: el colectivo Cero Desabasto contabilizó más de 7.5 millones de recetas no surtidas en 2023 en las instituciones públicas (Medscape). Y este mismo mes se reveló que en el Hospital Central Militar solo 56 de cada 100 recetas se surten en lo que va de 2026, la cifra más baja de su historia reciente (Gente Tlx con datos de El Universal).
Un catálogo más corto. A la par, el gobierno compactó la lista de medicamentos del sector público de 2 mil 753 a mil 929 claves; en hospitales de segundo nivel de IMSS-Bienestar se trabajaría con 871 claves y en el primer nivel con un paquete básico de 147 medicamentos (Excélsior). Este botiquín esencial, que incluye fármacos para diabetes, hipertensión y analgésicos, se distribuye mediante las “Rutas de la Salud” a más de 8 mil unidades en los 23 estados adheridos a IMSS-Bienestar (Crónica). Las autoridades defienden que estandarizar mejora el abasto; organizaciones de pacientes piden que la decisión sobre qué tratamiento recibe cada persona se base en criterios clínicos y no en lo que hay en el almacén.
¿Quién atenderá? El déficit de médicos y enfermeras
Un presupuesto mayor no se convierte en consultas si no hay quién las dé. Según el informe Panorama de la Salud 2025 de la OCDE, México tiene 2.7 médicos en ejercicio por cada mil habitantes, frente a un promedio de 3.9 en los países del organismo: alrededor de 31% menos (Siete24).
En enfermería la brecha es mayor. El país cuenta con 2.9 enfermeras y enfermeros por cada mil habitantes, la segunda densidad más baja de la OCDE, cuyo promedio ronda 8.8 (Poder México). Son ellas quienes sostienen buena parte de la atención diaria en clínicas y hospitales.
| Indicador (por cada mil habitantes) | México | Promedio OCDE |
|---|---|---|
| Médicos en ejercicio | 2.7 | 3.9 |
| Personal de enfermería | 2.9 | 8.8 |
El problema no es solo de número, sino de ubicación. Los especialistas tienden a concentrarse en las grandes ciudades. En abril de 2026, durante una gira por Hidalgo, la propia presidenta Claudia Sheinbaum reconoció un desabasto de 20% en esa entidad, y vecinos de Tenango de Doria le reclamaron la falta de doctores en los centros de salud (Impacto Informativo). El gobierno ha respondido con contrataciones: en marzo de 2026, IMSS-Bienestar informó la incorporación de mil 956 médicas y médicos (Consultor Salud). Aun así, trabajadores del sector se han manifestado este año para exigir plazas, pago de prestaciones pendientes e insumos (Proceso).
El CIEP subraya que para contratar personal y mantener equipos se necesitan asignaciones estables, no aumentos de un año que pueden revertirse en el siguiente. Sin plazas presupuestadas a varios años, el dinero extra corre el riesgo de quedarse en compras y no en horas de atención.
Lo que pagan las familias y lo que hay que vigilar
Cuando el sistema público no responde, el costo se traslada al bolsillo. El CIEP calcula, con datos de la ENIGH 2024 del INEGI, que el gasto de bolsillo en salud fue de 2 mil 129 pesos por persona a precios de 2027, equivalente a 38.5% de lo que el Estado gastaría por cada persona en IMSS-Bienestar. Consultas en farmacias con consultorio, medicamentos comprados por fuera y estudios de laboratorio privados son parte de esa cuenta.
Entonces, ¿alcanzará? La respuesta corta es que el aumento ayuda, pero no basta para cambiar por sí solo la experiencia del paciente. Las cifras apuntan a tres condiciones para que el dinero se note en la ventanilla:
- Que se ejerza bien: el récord en medicamentos solo sirve si las compras se adjudican a tiempo y las Rutas de la Salud llegan hasta el último centro de salud.
- Que se cierre la brecha: si el Sistema Universal de Salud arranca con un IMSS-Bienestar que recibe menos de la mitad por persona que el IMSS, la integración puede trasladar la saturación de un lado a otro.
- Que haya personal estable: sin plazas y presupuestos multianuales, los aumentos de un año se diluyen.
Lo que sigue está en San Lázaro. Antes del 15 de noviembre, la Cámara de Diputados votará el Presupuesto de Egresos 2027 y podrá reasignar recursos. Después, la prueba real será en 2027: si las recetas se surten completas, si bajan los tiempos de espera y si las familias gastan menos de su bolsillo. El CIEP lo resume en su recomendación: vincular cada peso adicional con resultados observables.
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