La economía mexicana dio una sorpresa que pocos analistas anticipaban: en agosto registró su mejor ritmo de crecimiento en casi tres años. Pero entre el dato macroeconómico y la cuenta del súper hay una distancia que muchas familias sienten todos los días. ¿Crece el país, pero no el dinero que llega a casa?
El dato que sorprendió a los mercados
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) publicó el viernes 23 de octubre el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) de agosto de 2026, considerado un aproximado mensual del PIB. Con cifras desestacionalizadas, la actividad creció 0.6% frente a julio y 3.5% frente a agosto de 2025, el mayor avance anual desde septiembre de 2023, impulsado por la recuperación de las manufacturas y el avance del comercio y los servicios.
Por sectores, las actividades terciarias (comercio y servicios) crecieron 3.7% anual y las secundarias o industriales 3.6%, mientras que las primarias, como agricultura y ganadería, cayeron 3.3%. Dentro de la industria destacó la construcción, con un alza de 7.9% anual, y en servicios el comercio al por mayor avanzó 12.2%, aunque restaurantes y hoteles retrocedieron 3.1%.
El resultado obligó a los bancos a corregir sus cálculos: Banorte elevó su estimado de crecimiento del PIB para 2026 de 1.4% a 1.9%, y Actinver lo subió de 1.2% a 1.7%. Además, el indicador oportuno del INEGI estima un crecimiento anual de 3.7% en septiembre.
Pero hay un matiz importante: el buen mes no borra un año lento. En cifras originales, la actividad económica acumula un avance de solo 1.7% entre enero y agosto de 2026 frente al mismo periodo del año anterior.
El empleo: récord en lo formal, pero la mayoría sigue en la informalidad
Las cifras del IMSS son positivas. Al 30 de septiembre de 2026 había 22 millones 927 mil 276 puestos de trabajo registrados, la cifra más alta desde que existe registro. Solo en septiembre se crearon 128 mil 803 empleos formales, más del triple que en agosto. El desempleo también bajó: la tasa se ubicó en 2.8% en septiembre, por debajo del 3% del mismo mes de 2025.
Sin embargo, el empleo formal no es la realidad de la mayoría. Según el INEGI, 32.6 millones de personas trabajaron en la informalidad durante septiembre, sin seguridad social ni prestaciones, y la participación económica bajó a 58.5%, frente a 59.6% un año antes.
Salarios: suben, pero no al mismo ritmo para todos
Para quienes tienen empleo formal, el ingreso sí mejora. El salario base de cotización promedio del IMSS se ubicó en 666 pesos diarios al cierre de septiembre, el mayor para ese mes desde que hay registro; un año antes era de 623.1 pesos. Esto equivale a un aumento nominal cercano a 6.9%; descontando la inflación de septiembre, la ganancia real ronda 3.3%. Aun así, el indicador bajó 7.1 pesos frente a agosto.
El salario mínimo también avanzó con fuerza: en 2026 pasó de 278.80 a 315.04 pesos diarios, equivalente a 9,582.47 pesos al mes, en beneficio directo de alrededor de 8.5 millones de trabajadores, según la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami).
La canasta básica corre más rápido que la inflación
Aquí está buena parte de la respuesta. Aunque la inflación general anual de septiembre fue de 3.5%, el INEGI reportó que la canasta alimentaria subió 5.5% anual en zonas urbanas y 4.9% en zonas rurales. El jitomate, la cebolla y el limón fueron los productos con mayor incidencia en el alza del mes.
¿Cuánto cuesta vivir? En septiembre, una persona necesitó 4,951.66 pesos mensuales en zonas urbanas y 3,553.70 pesos en zonas rurales para cubrir las canastas alimentaria y no alimentaria. Para una familia urbana de cuatro integrantes, eso suma alrededor de 19,800 pesos al mes, más del doble de un salario mínimo.
Y la presión no cede. La inflación subió a 3.62% anual en la primera quincena de octubre, impulsada por la electricidad, el transporte aéreo y algunos alimentos. Entre los productos que más se encarecieron en esa quincena están el tomate verde (22.07%), la electricidad (18.51%) y la calabaza (16.27%).
Entonces, ¿se notará en el bolsillo?
La respuesta corta es: depende de dónde trabajes y en qué gastes. El crecimiento de agosto se concentró en la industria, la construcción y el comercio mayorista, sectores que tardan en traducirse en más ingreso para los hogares. Los trabajadores formales sí ven salarios que superan a la inflación general, pero los alimentos suben más rápido que el promedio, lo que se come parte de esa ganancia. Y para más de la mitad de los trabajadores que están en la informalidad, el dato del IGAE dice poco sobre su ingreso diario.
El reto, coinciden analistas, es que el buen arranque del segundo semestre se sostenga y se convierta en empleo de calidad, mejores salarios reales y precios estables en los productos que más pesan en la mesa de las familias.
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