Ciudad de México, 27 de octubre de 2026. El dólar volvió a poner a prueba al peso mexicano. Este martes, la moneda nacional perdió todas las ganancias que había acumulado el lunes, en medio de un fortalecimiento del dólar previo a la decisión de política monetaria de la Reserva Federal. Con datos de Bloomberg, el peso se depreciaba 0.50% y el tipo de cambio rondaba las 18.66 unidades, 11 centavos más que el cierre del lunes 26 de octubre.
La referencia oficial también se movió: el tipo de cambio FIX publicado en el Diario Oficial de la Federación para este martes fue de 18.5798 pesos por dólar. En ventanilla, quien compra dólares paga más; Banamex los vendía en 19.12 pesos y los compraba en 18.05.
Por qué se mueve el dólar esta semana
La atención de los mercados está puesta en Washington. Se espera que la Reserva Federal mantenga sin cambios su tasa de interés en la reunión que comenzó este martes 27 de octubre, cuyo anuncio está previsto para el miércoles 28. En México, la siguiente cita es la decisión del Banco de México del 5 de noviembre.
El fondo del problema es la diferencia entre las tasas de ambos países. El 16 de septiembre el peso cotizaba en 17.24 por dólar, cuando la Fed subió tasas por primera vez desde 2023 y proyectó otra alza antes de fin de año. Una semana después, Banxico mantuvo su tasa en 6.50% y el diferencial entre México y Estados Unidos se redujo a un mínimo histórico de 250 puntos base. Con menos rendimiento extra por invertir en pesos, la moneda perdió atractivo: desde su mínimo del año, de 16.8573 el 4 de septiembre, el tipo de cambio ya había subido 5.4% para el 24 de septiembre.
Hay además ruido regional. El real brasileño se depreció 8.63% el lunes tras la reelección de Lula da Silva, aunque el peso logró ganar terreno ese día.
¿Qué podría encarecerse?
La regla general es que todo lo que se compra, se fabrica o se paga en dólares tiende a resentir un peso más débil. Pero el efecto rara vez es inmediato ni parejo.
Electrónicos importados. Celulares, computadoras, pantallas y consolas se importan en su mayoría y se pagan en dólares. Si el peso se mantiene débil por varias semanas, las tiendas lo reflejan al reponer inventario, no de un día para otro. Analistas advierten que, si el aumento de los costos importados se sostiene y provoca ajustes de precios más generalizados, el efecto podría prolongarse y complicar que la inflación llegue a la meta de 3%. Para la temporada de compras de fin de año, esto puede notarse más en lanzamientos nuevos que en productos ya en anaquel.
Viajes al extranjero. Es el impacto más directo. Vuelos internacionales, hoteles en Estados Unidos y compras con tarjeta en dólares se cobran al tipo de cambio del momento, así que cualquier alza se siente en el estado de cuenta casi de inmediato.
Combustibles. Aquí el golpe está amortiguado. Aunque México importa buena parte de su gasolina, el precio de la Magna se mantiene bajo un techo de 24 pesos por litro, acuerdo que se extendió por seis meses más y en el que las gasolineras se comprometen a respetar ese tope a cambio de precios al mayoreo acordes. La Premium y el diésel tienen menos protección.
Costos de empresas. Las compañías que importan insumos, maquinaria o refacciones, o que tienen deuda en dólares, ven subir sus costos. No siempre los trasladan al cliente: muchas absorben parte del golpe si la demanda está débil. En cambio, exportadores y familias que reciben remesas obtienen más pesos por cada dólar.
¿Subirá todo de inmediato? No necesariamente
El traspaso del tipo de cambio a los precios ha sido moderado en México. Algunos analistas sostienen que ha sido mínimo en los últimos años, prácticamente nulo, desde que Banxico adoptó su esquema de objetivos de inflación. El propio banco central ha explicado que ese traspaso está limitado por la holgura de la actividad económica: cuando la economía no crece con fuerza, a las empresas les cuesta más subir precios.
Aun así, Banxico está atento. En su decisión del 24 de septiembre agregó que considerará el traspaso del tipo de cambio a los precios al consumidor, las condiciones de holgura y las expectativas de inflación. Y algunos analistas ya ponen fecha a los efectos: Banamex estimó que la depreciación reciente comenzaría a reflejarse en los precios hacia 2027.
¿Hacia dónde podría ir el dólar?
Las proyecciones apuntan a un peso algo más débil que hoy. Para el cierre de 2026, las estimaciones van de 19.30 a 20.50 pesos por dólar: Hacienda calcula 19.70, Banorte 19.30, los analistas encuestados por Banxico entre 20.00 y 20.50, y Citi México entre 19.50 y 20.20. Otras visiones son más moderadas, con un rango de 18.50 a 19 pesos al cierre del año y episodios de presión adicional.
Para el bolsillo, la recomendación práctica es no comprar dólares por pánico, comparar el precio en distintos bancos y, si se planea un viaje o una compra grande de importados, seguir de cerca la decisión de la Fed de este miércoles y la de Banxico del 5 de noviembre.
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