Donald Trump volvió a poner la relación comercial con México en el centro de la conversación. Durante un mitin en Park City, Kansas, convocado para respaldar al Partido Republicano rumbo a la elección legislativa de noviembre, el presidente estadounidense aseguró la noche del lunes 19 de octubre que ambos países están a punto de cerrar un “gran acuerdo”. Según sus palabras, ese pacto reduciría “hasta cero” el déficit comercial de Estados Unidos con su vecino del sur.
Sin embargo, hasta ahora se trata de una declaración, no de un acuerdo firmado. Trump no ofreció detalles del supuesto pacto, no aclaró si tiene relación con la revisión del T-MEC y tampoco precisó qué sectores abarcaría ni cuándo podría concretarse.
¿Qué dijo exactamente Trump?
El mandatario insistió en que su país pierde dinero en el intercambio con México y afirmó que dejarían de “perder 150 mil millones de dólares”. Esa cifra, no obstante, no coincide con los datos: el déficit comercial estadounidense con México superó los 196 mil millones de dólares en 2025. Además, reiteró que, desde su visión, el T-MEC representa pérdidas para Estados Unidos y que busca revisar los vínculos comerciales con México y Canadá.
Cómo llegaron las negociaciones a este punto
Las conversaciones no empezaron esta semana. La presidenta Claudia Sheinbaum reveló el 13 de octubre que, durante una llamada telefónica del 16 de septiembre, ambos gobiernos daban por resueltos los temas pendientes, pero Trump planteó que el desequilibrio comercial seguía creciendo. Desde entonces, el déficit se convirtió en el principal obstáculo.
Por parte de la Secretaría de Economía, el titular Marcelo Ebrard informó que México y Estados Unidos han sostenido tres rondas de conversaciones, que aún no hay fecha para una cuarta y que la decisión sobre reducir aranceles depende de las autoridades estadounidenses. El funcionario espera recibir, antes de que termine 2026, una respuesta de Washington a la petición de bajar los aranceles al acero, al aluminio y al sector automotriz.
El camino también ha tenido tropiezos. The Wall Street Journal reportó que el secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, habría frenado avances hacia un acuerdo; Ebrard lo negó y aseguró que las conversaciones siguen en marcha.
Los sectores que podrían beneficiarse
Automotriz. Es la pieza más importante para México. Ebrard explicó que el país busca que el arancel a sus vehículos se alinee con el 15% que Estados Unidos aplica a los autos de Corea del Sur, además de mantener un mecanismo de descuentos por contenido productivo. Una reducción daría oxígeno a armadoras y proveedores de autopartes, con efecto directo en empleos del norte y el Bajío.
Acero y aluminio. México considera injustificado el arancel de 50% que aplica Estados Unidos, sobre todo porque Washington mantiene superávit comercial con México en el sector siderúrgico. Un recorte aliviaría a las siderúrgicas y a las industrias que dependen de estos insumos.
Exportaciones bajo T-MEC. No todo el comercio está gravado: según Ebrard, alrededor de 80% de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos sigue libre de aranceles, siempre que cumplan las reglas del tratado.
Lo que México podría tener que ceder: el gas natural
La otra cara de la negociación es energética. De acuerdo con el Financial Times, entre las propuestas discutidas estaría un esquema similar al que Estados Unidos pactó con Corea del Sur, país que se comprometió a comprar productos energéticos estadounidenses por 100 mil millones de dólares. Washington también busca que México aumente sus importaciones de gas natural, del que ya depende para cubrir cerca de tres cuartas partes de su demanda.
Sheinbaum no lo descartó: explicó que el país necesitará gas para operar cinco nuevas centrales de ciclo combinado y que, si la producción nacional no alcanza, tendrá que comprarse. Entre otras alternativas, mencionó aumentar las compras de productos estadounidenses y reducir importaciones de otros países. En cambio, rechazó la propuesta de abrir la exploración petrolera nacional a la inversión estadounidense.
¿Qué podría cambiar para los consumidores mexicanos?
Mientras no exista un texto oficial, cualquier efecto es un escenario, no un hecho. Aun así, hay tres frentes que conviene vigilar:
- Autos y refacciones: si bajan los aranceles, las armadoras tendrían menos presión de costos y menor riesgo de recortes de producción y empleo, lo que puede ayudar a contener precios de vehículos y autopartes.
- Construcción y electrodomésticos: un acero y aluminio menos castigados beneficiaría a las cadenas que usan esos materiales, aunque el traslado a precios finales suele ser lento.
- Energía: comprar más gas estadounidense podría asegurar el abasto para generar electricidad, pero también profundizaría la dependencia de un solo proveedor.
Qué falta por negociar
La parte central sigue abierta. Sheinbaum reconoció que el acuerdo está cerca, pero que persisten diferencias sobre las condiciones para reducir los aranceles a vehículos, acero y aluminio. Además, todo ocurre en paralelo a la revisión del tratado: Estados Unidos abrió sus consultas públicas sobre el T-MEC el 5 de octubre y México iniciará las suyas en enero.
Clave de verificación
A la fecha de publicación, ni la Secretaría de Economía ni la Presidencia han anunciado un acuerdo firmado. Lo dicho por Trump es una declaración en un mitin de campaña; un pacto oficial requeriría un documento publicado y la confirmación de ambos gobiernos. La propia Secretaría de Economía ubica la respuesta de Washington hacia finales de año.
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