Apple recuperó el lunes el primer lugar como la empresa más valiosa del mundo. Nvidia cayó 4.99% a 4.78 billones de dólares. El PIB de México es de 2.12 billones. Lo que esta comparación dice sobre la concentración de riqueza en la era de la IA y por qué importa para la economía mexicana.
El dato que pone todo en perspectiva
Apple desplazó el lunes 27 de julio a Nvidia como la empresa más valiosa del mundo, recuperando el primer lugar después de que la fabricante de chips de IA cayera 4.99% en la sesión.
Nvidia cerró con una capitalización de mercado de 4.78 billones de dólares.
Apple opera por encima de los 5 billones de dólares.
El PIB de México es de 2.12 billones de dólares según el FMI.
Eso significa que una sola empresa, Apple o Nvidia, vale más del doble que todo lo que produce la decimotercera economía del mundo en un año completo.

Lo que la comparación dice sobre la era de la IA
La concentración de valor en las empresas de tecnología no tiene precedente histórico. Hace diez años, la empresa más valiosa del mundo valía alrededor de 750,000 millones de dólares. Hoy vale 5 billones.
El motor de esa multiplicación es la inteligencia artificial:
- Nvidia diseña los chips que entrenan los modelos de IA de todo el mundo.
- Apple integra IA en los dispositivos que usa el 25% de la población mundial con smartphones.
- Microsoft, Alphabet, Meta y Amazon gastan juntos más de 130,000 millones de dólares por trimestre en infraestructura de IA.
Esa concentración de capital en un solo sector tiene implicaciones globales: Los flujos de inversión se dirigen desproporcionadamente hacia la tecnología de IA, dejando menos capital disponible para otros sectores y regiones.
¿Por qué esto importa para México?
México exporta componentes tecnológicos a EE. UU. que alimentan la cadena de suministro de la IA: Servidores, cables, arneses eléctricos, equipos de telecomunicaciones.
Pero el valor que México captura de esa cadena es una fracción mínima del valor total que generan empresas como Apple y Nvidia.
El reto estructural del nearshoring tecnológico es exactamente ese: México ensambla y exporta, pero el valor agregado, la propiedad intelectual y las ganancias se quedan en Cupertino y Santa Clara.