Así se llevó a cabo la marcha del 8M en la CDMX y otros estados: una marea masiva, reclamos duros y un país que sigue sin darle paz a sus mujeres

Así se vivió la marcha del 8M 2026 en CDMX y otros estados: asistencia, consignas, incidentes y lo que sí está confirmado.
marcha 8M

La marcha del 8M de 2026 volvió a tomar las calles de la Ciudad de México y de varias entidades con una mezcla muy reconocible para cualquiera que haya puesto atención en serio: rabia, memoria, organización y una paciencia social que, francamente, ya viene muy estirada. En la capital, autoridades reportaron la asistencia de más de 120 mil mujeres y un cierre con saldo blanco; en otros estados, la jornada dejó desde movilizaciones pacíficas hasta enfrentamientos, pintas y repliegues policiales.

Lo relevante aquí no es solo la foto de avenidas pintadas de morado. Lo importante es que el 8M volvió a exhibir algo que México no ha resuelto: la violencia contra las mujeres sigue siendo un tema tan cotidiano que cada marcha parece nueva y, al mismo tiempo, dolorosamente conocida. Aquí te cuento qué pasó en CDMX, qué se vio en otros estados y qué sí está confirmado hasta ahora.

CDMX: una movilización enorme, múltiples causas y un cierre que el gobierno llamó saldo blanco

En la Ciudad de México, la marcha salió de la Glorieta de las Mujeres que Luchan hacia el Zócalo, con contingentes diversos y una presencia amplia de madres buscadoras, estudiantes, colectivas, familias e infancias. La cobertura de medios mostró un Paseo de la Reforma lleno desde el mediodía y un primer cuadro de la ciudad blindado con vallas alrededor de Palacio Nacional.

La cifra oficial que marcó la conversación fue la de más de 120 mil mujeres en las calles. Clara Brugada afirmó que la jornada se desarrolló de manera pacífica y concluyó con saldo blanco. Ojo con esto: esa es la cifra y la valoración oficial de autoridades capitalinas; hasta el momento, eso es lo confirmado públicamente.

La escena en CDMX no fue la de una sola causa, sino la de muchas luchas apiladas. Hubo carteles por feminicidios, desapariciones, violencia universitaria, abuso sexual, impunidad y derechos laborales. También se documentó la presencia de madres que marcharon por sus hijas asesinadas o desaparecidas, algo que, si me preguntas, resume mejor que cualquier discurso por qué el 8M no es una fecha ornamental.

Lo que sí se vio en la capital

En la cobertura de la jornada aparecieron batucadas, humo morado, performance, carteles, tendederos de denuncia y consignas contra la impunidad. La marcha avanzó con una mezcla de organización y enojo que ya es parte de la identidad del 8M en la capital. Algunos reportes registraron intentos de derribar vallas en la zona de Palacio Nacional, pero el balance institucional siguió siendo de saldo blanco.

Lo que todavía conviene no sobredimensionar

Hasta ahora, lo más sólido y repetido es la cifra oficial de asistencia y el cierre sin víctimas graves reportadas por autoridades capitalinas. Lo que no conviene hacer, porque varios ya andan con esa tentación, es inflar escenas aisladas como si definieran toda la jornada. La imagen completa en CDMX fue la de una movilización masiva, combativa y, en términos oficiales, cerrada sin saldo rojo.

Otros estados: el 8M no se vivió igual en todo México

Aquí está una de las claves de la nota. Hablar de “la marcha del 8M en México” en singular suena cómodo, pero se queda corto. Lo que hubo fue una constelación de marchas, cada una atravesada por su contexto local, sus casos recientes de violencia y la relación particular entre colectivas y autoridades.

Jalisco: dos marchas y disputa por las cifras

En Guadalajara se realizaron dos movilizaciones principales. El Occidental reportó que una, la separatista del Frente Feminista de Jalisco, arrancó a las 13:30 horas desde la Glorieta de las y los Desaparecidos, y otra, del colectivo Yo Voy 8 de Marzo, inició a las 16:00 horas. Las autoridades estatales y municipales calcularon 5,600 asistentes en la primera y 9,400 en la segunda, pero las organizadoras dijeron que la participación fue mayor. Esa diferencia importa porque recuerda algo muy mexicano: hasta en una protesta masiva, la pelea por la narrativa empieza con la calculadora.

Nuevo León: Monterrey con madres buscadoras al frente

En Monterrey, cientos de mujeres se concentraron frente al Palacio de Gobierno en la Macroplaza. La movilización incluyó actividades desde la tarde, como asesoría legal gratuita, apoyo psicológico, un macro tendedero y expresiones artísticas. Los bloques de la marcha fueron encabezados por familiares de víctimas de feminicidio y madres buscadoras, seguidas de contingentes de maternidades, infancias y mujeres con discapacidad.

Oaxaca: repliegue policial y daños en la ruta

En Oaxaca, la jornada tuvo un tono más ríspido. Se reportó que la marcha salió de la Fuente de las 8 Regiones hacia el zócalo y que, durante el trayecto, se registraron daños en empresas trasnacionales, bancos y oficinas gubernamentales. El mismo medio documentó que policías antimotines replegaron a un contingente. Esa parte no es menor: cuando en una marcha feminista aparece el uso de fuerza pública, el foco deja de estar solo en el recorrido y se mueve, inevitablemente, a la respuesta del Estado.

Puebla y Zacatecas: movilizaciones amplias con énfasis en desapariciones y justicia

En Puebla, se reportó una marcha nutrida en la capital y señaló la instalación de un tendedero con fichas de búsqueda de mujeres desaparecidas. En Zacatecas, la misma cobertura nacional habló de una movilización que reunió a más de 18 mil mujeres, niños y niñas, con alrededor de 50 organizaciones participantes y en el marco de una década de esta protesta en el estado.

Morelos y Estado de México: rabia visible frente a edificios públicos

En Cuernavaca, Se informó que la marcha multitudinaria terminó con ataques contra el Palacio de Gobierno estatal. En Toluca, el mismo diario reportó pintas en Palacio de Gobierno y consignas contra el machismo, la desigualdad y encubrimientos dentro de espacios universitarios. No es casualidad. En estados donde los casos recientes de feminicidio y desaparición han sacudido más fuerte, el reclamo suele llegar más encendido al centro político.

Lo confirmado y lo que todavía falta por aclararse

Lo confirmado hasta ahora es esto: en CDMX, la autoridad capitalina reportó más de 120 mil asistentes y saldo blanco; en Jalisco hubo dos marchas con cifras oficiales cuestionadas por organizadoras; en Monterrey, Oaxaca, Puebla, Zacatecas, Morelos y Toluca se registraron movilizaciones con distintos niveles de participación, tensión y afectaciones.

Lo que todavía falta por aclararse en varios estados es el balance final de incidentes, posibles personas lesionadas, detenidas o daños cuantificados con precisión. En algunos casos ya hay reportes preliminares o cortes parciales, pero no en todos existe un consolidado oficial completo. Y sí, eso también dice algo: en México seguimos llegando más rápido a la imagen viral que al informe claro.

El fondo del asunto: por qué el 8M sigue siendo una cita inevitable

La masividad de este 8M no salió de la nada. Viene empujada por un país que cerró 2025 con 2,798 asesinatos de mujeres, de los cuales 725 fueron investigados como feminicidio, de acuerdo con cifras retomadas a partir de datos oficiales. Ese contexto ayuda a entender por qué la exigencia central volvió a ser justicia, seguridad y alto a la impunidad.

A mí esto me suena a una verdad incómoda: México ya normalizó que las mujeres marchen cada año por lo mismo y que eso no escandalice lo suficiente. El 8M de 2026 fue multitudinario, sí, pero sobre todo fue una advertencia. No de caos, como a veces quieren venderlo, sino de hartazgo social sostenido. Y ese, cuando se acumula, siempre termina encontrando calle.

Lo que deja el 8M después de la marcha

Lo que viene ahora no es solo el recuento de asistentes, pintas o vallas. Lo que vale la pena seguir es si las autoridades convierten esta marea en respuestas concretas o si otra vez todo se queda en el ritual de “las escuchamos” mientras los casos siguen apilándose. Si me preguntas, la clave está ahí: el 8M no necesita ser explicado por el gobierno, necesita ser atendido. Y ese examen no se pasa con un saldo blanco; se pasa cuando marchar por no ser asesinada deje de ser una costumbre nacional.