El Banco de México volvió a reducir su pronóstico de crecimiento para 2025. La institución, sosteniendo que la economía de México está pasando por una etapa de debilidad más acentuada de lo anticipado, disminuyó su previsión del 0.6 % al 0.3 %. En esta revisión, elementos como el descenso en las exportaciones (en particular en la industria automotriz), la disminución de la actividad industrial y el bajo rendimiento del tercer trimestre fueron determinantes.
El banco central sigue progresando en su ciclo de relajación monetaria, por otro lado. Banxico bajó la tasa de referencia hasta el 7.25 % en su decisión más reciente, lo que representa una reducción de 25 puntos base y es la cifra más baja desde 2022. Varias entidades financieras prevén que el ajuste continuará y que la tasa podría llegar al 7.00 % antes de que termine el año, e incluso seguir disminuyendo en 2026, siempre y cuando la inflación permita mayor flexibilidad.
La inflación subyacente, que no incluye precios volátiles como los de la energía y los alimentos, continúa mostrando resistencia, a pesar de estos movimientos. Este elemento, que es más complicado de moderar, ha restringido el margen de acción del banco central y lo obliga a adoptar un enfoque cauteloso. Banxico reafirmó que, a pesar de que la política monetaria se está aflojando, todavía es necesario mantener condiciones que aseguren el control de precios a medio plazo.
La situación internacional agrega presión adicional. La inversión internacional es ahora más precavida, la volatilidad financiera se ha incrementado por las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos y la economía mundial está en desaceleración. Debido a que los riesgos externos se han incrementado recientemente, estos elementos también tienen impacto en las decisiones del banco central.
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¿Qué impacto tiene esto en el país?
Un incremento de solamente 0.3 % prevé un panorama con poco dinamismo económico, lo que afectará directamente la generación de empleo formal y la inversión privada. De acuerdo al INEGI, en el segundo trimestre de 2025, la tasa de informalidad laboral alcanzó 54.8 % de la población ocupada; esa cifra representa un aumento respecto al mismo periodo de 2024, cuando la informalidad era de 54.3 %.
Que la informalidad crezca ocurre en un momento en que la economía mexicana muestra señales de estancamiento. En ese clima, las empresas pueden optar por contratar informalmente (para reducir cargas) o no generar nuevos empleos asalariados formales. Esto puede ralentizar aún más la transición hacia un mercado laboral con mejores condiciones.
Si la inversión de las empresas continúa disminuyendo o si la demanda interna no se recupera, el país podría experimentar un largo periodo de estancamiento. En los próximos meses, el comportamiento del sector industrial, la inflación subyacente y la reacción del crédito serán elementos determinantes para saber si las reducciones de tasas consiguen incentivar la economía o si el crecimiento se queda estancado en niveles bajos.