En varios sectores de la economía, el comportamiento del consumidor está cambiando claramente. Lo que antes parecía una desaceleración aislada en algunas industrias, ahora empieza a tomar la forma de un cambio más profundo en la manera en que la gente gasta su dinero.
En este contexto, las empresas globales de retail como H&M han reportado menor dinamismo en sus ventas, mientras que en México, Telcel registró una caída en usuarios de prepago. Los dos casos, si bien diferentes, apuntan a una misma tendencia: un consumidor más cauteloso, más selectivo y orientado a optimizar su gasto. Sin duda, se esta generando un gran cambio en hábitos de consumo.
Un consumo que pierde impulso en el retail
En el sector de la moda y el consumo discrecional, el entorno se ha vuelto más difícil para algunas marcas, como H&M. La compañía ha señalado que el avance de sus ventas se ha ralentizado, en un entorno donde los consumidores están prefiriendo destinar su dinero a gastos esenciales antes que a compras no prioritarias.
No es una sola empresa la que muestra esta conducta. Otras grandes del sector, como Inditex o Nike, también han reconocido que la demanda se está ajustando en algunos mercados.
En la práctica el consumidor actual:
• compra con menos frecuencia
• busca el menor precio
• retrasar las decisiones de compra
• reducir el gasto en artículos no esenciales
Esto afecta directamente a industrias como la moda, el entretenimiento y el comercio minorista.
Telecomunicaciones: menos usuarios, más valor
El caso de Telcel es reflejo de un fenómeno diferente, pero relacionado. La compañía perdió cerca de 405.000 clientes de prepago en un trimestre, lo que representa una disminución cercana al 0,6% en ese segmento.
Por otra parte, el negocio de pospago mostró un comportamiento positivo, con la incorporación de cerca de 468.000 nuevos usuarios, lo que representa un crecimiento cercano al 3%.
Este cambio significa una transformación importante:
• menos líneas en servicio
• ingreso más alto por usuario
• migración a planes más estables
De hecho, el ARPU (ingreso promedio por usuario) creció de 180 a 189 pesos, lo que significa que aunque hoy hay menos clientes, estos están generando más valor.
Del gasto impulsivo a las decisiones más racionales
Los dos casos, más allá de los datos puntuales, reflejan un cambio estructural en el comportamiento y en los hábitos de consumo de los usuarios.
En los últimos meses ha sido clara la transición:
• de compras impulsivas a decisiones más meditadas
• del gasto variable al gasto controlado
• de volumen de consumo a optimización del gasto
En otros sectores se ha visto, igualmente, este cambio. Por ejemplo :
– plataformas de streaming han registrado una mayor rotación de usuarios
– los supermercados prefieren más las marcas económicas
– los servicios digitales sufren cancelaciones o recortes de suscripciones
Las empresas están ajustando sus estrategias.
Ante este nuevo entorno las empresas están empezando a adaptarse.
En el retail las marcas están reforzando estrategias tales como:
• promociones más contundentes
• Optimización de inventarios
• cambios en los precios
En telecomunicaciones, el énfasis ha pasado a:
• clientes de más valor
• planos más estructurados
• servicios extra
Y la competencia se ha hecho mayor en ambos sectores, con nuevos jugadores que ofrecen opciones más accesibles.
Un consumidor diferente al de años anteriores
El cambio actual no significa necesariamente una caída total del consumo, sino que se trata de una transformación en su composición.
El consumidor, hoy:
• Analizar mejor sus gastos
• Pone como prioridad a lo que es esencial.
• Busca más valor por su dinero
Este comportamiento puede venir influenciado por factores como el entorno económico, la incertidumbre o una mayor conciencia financiera. Además, este ajuste es parte del cambio en hábitos de consumo que se esta dado este 2026, que ya se observa en el mercado mexicano.
Un ajuste que podría cambiar los mercados
El impacto de este cambio en los hábitos de consumo no es para menos. Los sectores que durante años crecieron alimentados por el consumo continuo, se encuentran ahora con un entorno más selectivo.
Si esta tendencia continúa, podría cambiar la forma en que funcionan industrias enteras, forzando a las empresas a concentrarse más en la eficiencia, la rentabilidad y la retención de clientes.
En un contexto en el que el consumo sigue siendo uno de los principales motores de la economía, comprender este cambio será clave para anticipar el rumbo de los mercados en los próximos años.