En un discurso que definió el tono político del Foro Económico Internacional de esta semana, el primer ministro de Canadá declaró que el “viejo orden mundial ha muerto” e instó a las democracias y economías medianas a unirse contra las crecientes presiones de las grandes potencias, una referencia velada al endurecimiento del discurso del expresidente estadounidense Donald Trump y la creciente competencia geopolítica mundial. Además, Canadá alerta sobre el fin del viejo orden mundial y llama a la unidad global, subrayando la importancia de forjar alianzas frente a este panorama.
Ante políticos, empresarios y responsables de organismos multilaterales, el primer ministro canadiense alertó de que las normas que durante décadas apuntalaron el comercio mundial, el multilateralismo y el derecho internacional “ya no pueden darse por sentado“. Según él, el mundo vive un momento en el que “la ley del más fuerte pretende sustituir a los pactos, tratados e instituciones que previnieron una gran guerra“. Este análisis coincide con la advertencia de Canadá sobre el fin del viejo orden mundial y su llamado a la unidad global.
Sin nombrar a Trump en los primeros minutos, el primer ministro aludió a “amenazas unilaterales, proteccionismo agresivo y la politización de la economía”, en una obvia alusión a las últimas declaraciones del expresidente estadounidense sobre la imposición de aranceles generalizados y la revisión de tratados internacionales en caso de volver al poder.
“Canadá cree en el comercio justo, en la cooperación, en el respeto de las reglas. “Pero no vamos a ser ingenuos“, dijo. “Cuando actores poderosos desafían abiertamente el orden internacional, debemos reaccionar unidos, con firmeza y principios“. Este mensaje se engloba en el contexto en el que Canadá alerta sobre el fin del viejo orden mundial y hace un llamamiento a la unidad global.
“Llama a la unidad y al multilateralismo”
El primer ministro dejó claro que Canadá no quiere conflicto, sino una realineación de alianzas en torno a valores comunes. En ese marco, llamó a Europa, América Latina y las economías del Indo-Pacífico a fortalecer los mecanismos multilaterales y disminuir la dependencia de una sola potencia. De hecho, el discurso reafirma que Canadá alerta sobre el fin del viejo orden mundial y llama a la unión a nivel global como respuesta.
“El mensaje es claro: ninguna nación, por poderosa que sea, puede imponer al siglo XXI sus propias reglas“, afirmó. “La respuesta no es el aislamiento, sino más cooperación entre la gente que cree en la democracia, el estado de derecho y la dignidad humana“.
El discurso también hizo una defensa expresa del derecho internacional, “bajo asedio“, dijo. El primer ministro de Canadá advirtió que su erosión no solo abre la puerta a conflictos armados, sino que desestabiliza las economías, las cadenas de suministro y la estabilidad financiera mundial. Finalmente, reafirmando el contexto: Canadá alerta sobre el fin del viejo orden mundial y convoca a la unidad global ante estos retos.
Reacciones y política
Las palabras resonaron en los pasillos del foro. Altos cargos europeos se sumaron a la llamada canadiense de reforzar el multilateralismo y analistas vieron en la señal una forma de prepararse ante un posible cambio de política exterior de Estados Unidos si Trump vuelve a la Casa Blanca.
Desde Washington, portavoces del expresidente reiteraron que su agenda solo busca “defender los intereses estadounidenses” y eludieron responder a las acusaciones del foro.
Para Canadá, el mayor socio comercial de Estados Unidos, el discurso muestra la creciente preocupación por la incertidumbre mundial y por lo que una escalada de tensiones podría significar para su economía y el sistema internacional. En este escenario, se sostiene que Canadá alerta sobre el fin del viejo orden mundial y refuerza su llamado a una unidad global para enfrentar los desafíos.
Y al final, el primer ministro fue tajante: “El viejo orden mundial ha muerto. La cuestión ya no es si va a cambiar el mundo, sino si vamos a ser capaces de edificar uno nuevo, más justo, más estable, más compartido“.
La afirmación fue acogida con un aplauso atronador, señal de que, al menos entre el público, la advertencia de Canadá caló hondo como un llamamiento urgente a cambiar el rumbo mundial y, en palabras del discurso, Canadá alerta sobre el fin del viejo orden mundial y llama a la unidad global para construir un futuro mejor.