Conan O’Brien será el conductor de los Oscar 2026 por segunda vez. La noticia no es un “capricho de la Academia”: es un movimiento bastante lógico después de lo que pasó con su debut al frente de la gala anterior.
Lo que importa aquí no es solo “quién es Conan” (spoiler: un veterano de la comedia con cerebro de escritor). Lo relevante es por qué hoy encaja perfecto con una ceremonia que necesita ser divertida sin volverse circo, ágil sin sentirse TikTok, y masiva sin parecer comercial eterno.
Si solo vas a leer una cosa: Conan fue elegido otra vez porque ya probó que puede sostener el show más difícil de Hollywood sin robarse la noche… y sin dejar que se le caiga el ritmo.
- Confirmado: Conan O’Brien regresa como host de los Oscar 2026 (98ª edición).
- Fecha del show: domingo 15 de marzo de 2026, transmisión por ABC.
- El “equipo” detrás: regresan los productores y showrunners que la Academia anunció junto con él (Raj Kapoor, Katy Mullan, Jeff Ross, Mike Sweeney).
- Dato clave de contexto: la ceremonia que condujo en 2025 subió audiencia en EE. UU. (Reuters reportó 19.7 millones y “máximo en cinco años”).
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Lo confirmado: por qué Conan O’Brien vuelve a conducir los Oscar 2026
La Academia no suele repetir host porque sí, y menos cuando el internet vive con el dedo listo para la burla. En el anuncio oficial, AMPAS confirmó el regreso de Conan y también la continuidad del equipo productor para la edición 98.
Si me preguntas, la clave está en algo muy básico y muy raro de lograr: un host que no estorbe. En su debut, varias reseñas coincidieron en que Conan sostuvo el tono: suficiente comedia para que no se sienta funeral, suficiente respeto para que no parezca roast.
Y luego está el incentivo que nadie admite en voz alta, pero manda: la audiencia respondió. Reuters reportó que el show que él condujo fue el más visto en cinco años en EE. UU. (con la cifra ya mencionada).
¿Quién es Conan O’Brien? Un repaso rápido, pero con lo que sí explica su peso
Conan O’Brien no nació “presentador de premios”. Se hizo importante por una mezcla muy específica: es escritor antes que estrella, y eso cambia todo.
De Harvard a la televisión: el ADN de escritor (y de caos controlado)
Su ruta es famosa por lo improbable: de la universidad (donde fue presidente de The Harvard Lampoon) a escribir comedia en grande, hasta que NBC lo puso a encabezar Late Night. La Television Academy resume esa línea con claridad: escritor y productor en TV (incluyendo Saturday Night Live y The Simpsons) y, en 1993, el salto como host.
Y aquí viene un detalle que a mí me suena a “explicación total” de por qué funciona en los Oscar: Conan piensa como guionista. En una noche donde TODO es timing (entradas, música, discursos, cortes, nervios), eso vale oro.
The Simpsons y SNL: prestigio “nerd” que envejece mejor que muchos chistes
O’Brien trabajó como escritor en Saturday Night Live y luego en The Simpsons antes de ser figura en cámara.
Y sí: tiene créditos en episodios que la cultura pop trata como reliquias, como “Homer Goes to College” (escrito por él).
Ojo con esto: ese tipo de prestigio no es de alfombra roja, es de “la gente que escribe la alfombra”. Hollywood lo respeta porque entiende el oficio desde la trinchera.
El largo reinado nocturno: aprender a conducir caos en vivo
Después vino la era que lo consolidó: Late Night with Conan O’Brien, The Tonight Show (con todo el drama que eso implicó en su momento) y después Conan en TBS. Es decir, décadas practicando lo mismo que exigen los Oscar: improvisar elegante cuando algo sale mal.
En años recientes, él mismo ha hablado de cómo su vida post late night le dio más libertad creativa y alcance en nuevos formatos.
Podcast y “Team Coco”: el Conan que se adaptó a la era sin rogarle al algoritmo
Si todavía lo asocias solo con TV, te falta medio Conan. Su podcast Conan O’Brien Needs a Friend se volvió uno de sus motores de relevancia moderna, y su ecosistema digital (Team Coco) terminó en una operación grande cuando SiriusXM compró el negocio.
En español simple: Conan entendió que el público ya no vive en un solo canal. Y eso también le sirve a los Oscar, que llevan años buscando cómo no sentirse “solo para la gente que todavía ve cable”.
El Conan viajero: “Conan O’Brien Must Go” y el valor de ser humano (no solo chistoso)
Su serie de viajes Conan O’Brien Must Go se estrenó en Max con fecha anunciada oficialmente por Warner Bros. Discovery.
Esa faceta importa porque la Academia no solo quiere chistes: quiere un conductor que pueda cambiar de tono sin que se sienta falso. Un minuto haces reír, al siguiente presentas un momento emotivo, y no se te puede notar el switch como si estuvieras cambiando de app.
Por qué él (y por qué ahora): lo que la Academia realmente está “comprando”
Voy a decirlo sin rodeos: los Oscar no necesitan “el comediante más viral”. Necesitan a alguien con estas tres cosas:
1) Ritmo de sala, no solo chistes
El show es una maquinaria de timings. Conan tiene escuela de late night: abrir fuerte, recuperar cuando algo no pega, y no pelearse con el teleprompter.
2) Humor que no se siente agresión
Su estilo suele ser autodeprecación + absurdo + comentario pop, más que humillar gente por deporte. Eso reduce el riesgo de “momento incómodo” que opaque premios.
3) Marca personal: popular sin saturación
Conan es famoso, sí, pero no está “gastado” por conducirlo todo cada año. Para la Academia, eso es perfecto: reconocible, pero no predecible.
Y en el fondo, el dato duro de audiencia termina empujando la decisión (porque, aunque se ofendan, los Oscar también son TV). Reuters lo dejó claro al reportar el rendimiento de 2025 como argumento de contexto.
Lo que NO está confirmado (y conviene no inventar)
- No hay confirmación pública (al menos en el anuncio oficial) de cambios específicos de formato “grandes” para 2026: duración exacta, segmentos nuevos, ajustes de categorías, etc. El comunicado se centra en el regreso de host y equipo productor.
- Sobre invitados, sketches o el tono “más político” o “menos político”: eso suele definirse más cerca de la transmisión. Por ahora, es terreno de suposiciones, y aquí no venimos a rellenar.
Qué vigilar rumbo a los Oscar 2026
Conan O’Brien regresando es una apuesta por estabilidad con personalidad. No es el host que convierte la gala en show de stand-up. Es el que puede hacer que el evento avance, respire y, de paso, tenga momentos memorables sin sentirse forzado.
Yo vigilaría tres cosas de aquí a marzo:
- si el equipo productor ajusta el ritmo (la guerra eterna contra la duración),
- qué tan “cinematográfica” se siente la puesta en escena,
- y si Conan vuelve a clavar ese balance difícil: bromear sin apagar el glamour ni sabotear a los ganadores.