El sector de la construcción atraviesa sus mejores momentos en cuanto a empleo. Pero la escalada constante de la carga fiscal y los costes operativos ya inquieta a empresarios y asociaciones. Este ejemplo evidencia que la construcción crece en empleo. Sin embargo, la carga fiscal está poniendo en riesgo su rentabilidad. Este equilibrio es cada vez más complicado para las empresas del sector. En otras palabras, la construcción crece en empleo pero carga fiscal pone en riesgo su rentabilidad, situación que preocupa a los líderes del sector.
Según los últimos datos del sector, la industria aumentó en 2025 casi un 10% el número de sus trabajadores.
Un crecimiento laboral que se afianza
El crecimiento del empleo no es un hecho aislado. En los últimos años la construcción ha seguido expandiéndose gracias a la infraestructura, la vivienda y los proyectos industriales.
En México, por ejemplo, el sector representa una fuerza laboral de más de 8.4 millones de personas. Esto lo convierte en uno de los mayores empleadores de la economía.
A nivel regional y mundial el sector sigue creciendo y los números de las empresas lo demuestran.
Algunas constructoras señalan que han duplicado su personal y cartera de proyectos. Han registrado aumentos de hasta el 41% en nuevas contrataciones para 2025. Así, esto demuestra que la necesidad de más obra e infraestructura está presente.
Este comportamiento se debe a varios factores, como:
• La reactivación de proyectos públicos paralizados por años.
• Más inversión privada en vivienda e infraestructura.
• Aceleración de la urbanización e industrialización.
La carga impositiva como principal problema
Pero, a pesar de este buen momento, las empresas han advertido de que la principal preocupación sigue siendo la creciente presión fiscal y regulatoria. Además, en algunos mercados se han acumulado más de 100 subidas de impuestos y cargas sociales desde 2018. Estas medidas han situado la presión fiscal en niveles próximos al 37,9% del PIB, lo que reafirma que la construcción crece en empleo pero la carga fiscal pone en riesgo su rentabilidad.
Entre los últimos cambios fiscales que han afectado al sector se encuentran:
• Incrementos en las cotizaciones laborales y sociales.
• Cambios en deducciones y créditos fiscales para empresas.
• Nuevos impuestos o tasas ligadas a proyectos y materiales.
• Mayores cargas burocráticas y regulatorias.
Además, internacionalmente las reformas fiscales han transformado los sistemas de deducciones y depreciación de activos. Esto afecta la planeación financiera de las constructoras y su flujo de efectivo.
Costos y financiamiento: el otro frente de presión
La presión impositiva se suma a un escenario donde los costos de insumos y financiamiento siguen siendo variables críticas. Por lo tanto, los aranceles sobre materiales, los precios volátiles del acero y el aluminio y las tasas de interés más altas han inflado los costos de los proyectos en los últimos años.
Y esto ha provocado que las empresas enfoquen sus estrategias, priorizando la eficiencia operativa y los proyectos más rentables.
Impacto económico del sector
La construcción es creadora de economía por el efecto multiplicador. Cada proyecto genera empleo en otras industrias: materiales, transporte, servicios profesionales, manufactura.
Además, el crecimiento constante del sector significa que:
• Más empleo formal e informal.
• Aumento de la inversión privada.
• Mercados inmobiliarios e industriales dinámicos.
En ciertas áreas, el mercado inmobiliario ha visto crecer más del 10% las ventas y la obra nueva en ciertos nichos. Esto demuestra la fuerza de la demanda. En conclusión, la industria de la construcción crece en empleo pero la carga fiscal pone en riesgo su rentabilidad y esto impacta al desarrollo de la industria.
Mirando hacia el futuro
Las previsiones apuntan a que el sector continuará creciendo, pero a un ritmo más moderado. En México, por ejemplo, se anticipa un crecimiento promedio de casi 2.6% anual en los años venideros, gracias a proyectos de infraestructura y desarrollo urbano.
Pero el crecimiento sostenible dependerá de armonizar inversión, regulación y costos fiscales. “Los analistas coinciden en que el sector seguirá siendo generador de empleo y actividad económica, pero su evolución dependerá de la estabilidad macroeconómica y la seguridad jurídica”.
“El panorama actual es un sector fuerte en términos de empleo, pero con importantes problemas estructurales”. El crecimiento del empleo y la recaudación impositiva indican que estamos en un momento en que la eficiencia, la previsión financiera y la estabilidad normativa marcarán la diferencia para mantener el dinamismo.
La construcción sigue siendo un motor económico. Sin embargo, su desarrollo futuro dependerá de que el marco fiscal y financiero cree las condiciones para mantener la inversión sin sacrificar la rentabilidad de los proyectos.