Eileen Gu ha vuelto a demostrar en estos Juegos Olímpicos de Milano Cortina 2026 que su verdadera disciplina no es solo el esquí freestyle, sino el arte de ser omnipresente. A sus 22 años, la atleta que representa a China no solo colecciona metales en la nieve, sino que ha construido un imperio financiero que hace que los premios por podio parezcan propinas.
Mientras medio mundo debate sobre su lealtad nacional y el otro medio sobre su técnica en el Big Air, ella se dedica a lo que mejor sabe hacer: ganar. En esta edición de los Juegos Olímpicos, su presencia ha sido el epicentro de la conversación, mezclando el rigor deportivo con el glamour de las pasarelas de lujo y una cuenta bancaria que ya supera los 50 millones de dólares en valor neto.
Si solo vas a leer una cosa: Eileen Gu se ha consolidado en Milano Cortina 2026 como la esquiadora freestyle más laureada de la historia olímpica y la atleta mejor pagada de los juegos, demostrando que se puede dominar el podio y el mercado de lujo simultáneamente.
- Plata en Slopestyle: Lograda el pasado 9 de febrero en una final de infarto.
- Plata en Big Air: Obtenida el 16 de febrero, coincidiendo con el Año Nuevo Chino.
- Récord histórico: Suma 5 medallas olímpicas totales, empatando el récord de más preseas en su disciplina.
- Ingresos de gigante: Facturó 23.1 millones de dólares en 2025, de los cuales 23 millones vienen de patrocinios.
- Próximo reto: Defenderá su título de Halfpipe este sábado 21 de febrero.
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El fenómeno de las medallas y el “efecto plata” en Milano Cortina 2026
A ver, seamos directos: para cualquier otro mortal, ganar dos medallas de plata en una misma semana sería el punto máximo de su carrera. Para Eileen Gu, ha sido motivo de un interrogatorio casi judicial. Tras quedar segunda en Slopestyle y Big Air, la prensa no tardó en preguntarle si sentía que eran “dos platas ganadas o dos oros perdidos”. Una pregunta con bastante mala leche, si me preguntan.
Lo relevante aquí no es que no haya llegado al escalón más alto del podio (todavía), sino que compite con una presión que aplastaría a cualquiera. Entre el Slopestyle del 9 de febrero, donde quedó apenas 0.38 puntos detrás de la suiza Mathilde Gremaud, y el Big Air del pasado lunes, donde la canadiense Megan Oldham le arrebató el oro, Gu ha mantenido esa sonrisa impecable que vale millones. Ojo con esto: ella misma ha criticado públicamente el calendario de la FIS, argumentando que los horarios “castigan la excelencia” de quienes, como ella, intentan competir en todas las modalidades.
El negocio de ser Eileen Gu: El imperio de los 30 millones
Si algo define a la Eileen Gu de 2026 es que ya no es solo una deportista; es una corporación. Según datos recientes de Forbes, sus ingresos en 2025 alcanzaron los 23.1 millones de dólares. Lo irónico (y aquí es donde entra el buen colmillo) es que solo 100,000 dólares de esa cifra provienen de premios en competencias de esquí freestyle. Los otros 23 millones salen de contratos con marcas que van desde Louis Vuitton y Tiffany & Co. hasta gigantes chinos como Anta y Luckin Coffee.
¿Atleta, modelo o tiburón de los negocios?
A diferencia de otros atletas que se retiran para buscar trabajo, Gu ya está dentro del sistema. Recientemente se incorporó como Senior Associate en la firma de capital de riesgo Benchmark. Sí, leíste bien. Mientras tú te preocupas por si aterriza un “double cork 1440”, ella está analizando inversiones tecnológicas. A mí esto me suena a que la medalla es solo su tarjeta de presentación para negocios mucho más grandes.
La dualidad que incomoda y el factor 2034
La clave del éxito comercial de Eileen Gu reside en su capacidad para navegar entre dos mundos. Nacida en San Francisco pero compitiendo bajo la bandera de China, sigue siendo el puente (o el blanco de críticas) en la tensa relación geopolítica actual. Lo que todavía no está confirmado del todo es su estatus de ciudadanía estadounidense, un tema que ella esquiva con la misma agilidad con la que baja una pendiente.
Sin embargo, su influencia es tal que ya actúa como embajadora para la candidatura de Salt Lake City 2034. Es una jugada maestra: representar a China en la nieve, pero ser la cara de los próximos juegos en suelo estadounidense. Inteligente, sagaz y, para algunos, un tanto provocadora.
¿Qué sigue para la “Princesa de Nieve”?
Lo que viene es el plato fuerte. Este sábado 21 de febrero, Eileen Gu buscará defender su oro en Halfpipe, su evento más fuerte. Si logra subir al podio, se convertirá oficialmente en la esquiadora freestyle más condecorada de todos los tiempos en solitario.
Hay que vigilar de cerca no solo su desempeño técnico, sino cómo maneja el discurso post-competencia. En un entorno donde cada gesto se analiza, Gu ha demostrado que no le tiene miedo a la controversia. Ya sea que gane el oro o sume otra plata, el verdadero triunfo de Eileen Gu es que, pase lo que pase, ella ya ganó antes de ponerse los esquís.