Araqchi inicia este viernes una gira regional que incluye Islamabad, Mascate y Moscú, con el objetivo declarado de realizar consultas bilaterales sobre la guerra y analizar la situación actual. Es un movimiento que el mercado esperaba hace días y que no llegaba. El gobierno pakistaní confirmó que el ministro llegaría esta noche y que el encuentro busca consolidar la tregua y abordar el bloqueo naval. Lo que todavía no está confirmado es si habrá contacto directo con la delegación estadounidense. La diferencia entre una visita de consultas con Pakistán y una segunda ronda formal EE. UU.-Irán es enorme en términos diplomáticos, aunque para los mercados cualquier movimiento iraní hacia Islamabad se lee como señal positiva.
El nudo que nadie ha resuelto
El círculo vicioso de la semana quedó muy bien definido en dos declaraciones paralelas que se produjeron el martes. Trump dijo en CNBC: “No vamos a abrir el estrecho hasta que tengamos un acuerdo definitivo”. Y el enviado iraní ante la ONU respondió que “en cuanto Washington levante el bloqueo naval, creo que la próxima ronda de negociaciones se celebrará en Islamabad”. Dos condiciones previas que se bloquean mutuamente. EE. UU. no levanta el bloqueo sin acuerdo. Irán no negocia con bloqueo. Pakistán y Omán están trabajando para encontrar una fórmula que permita a ambas partes moverse sin que ninguna parezca ceder primero. La visita de Araqchi a Islamabad y Mascate —Omán ha sido históricamente canal de comunicación entre EE. UU. e Irán— sugiere que esa fórmula podría estar tomando forma.
Lo que esto le cuesta a México cada semana que pasa.
El petróleo acumula alzas superiores al 17% esta semana, encaminándose a su mayor aumento semanal desde la primera semana de guerra en marzo. Para México ese número tiene traducción directa: más presión sobre la gasolina, más costo del subsidio al diésel y más inflación de fondo en abril. La proyección de inflación para abril ya rondaba el 4.7 a 5% antes de esta semana de alzas en el petróleo; el dato que se publique en dos semanas podría sorprender al alza. Las expectativas de inflación a cinco años en EU ya llegaron al 3.5% según Michigan, lo que significa que la Fed no tiene espacio para bajar tasas agresivamente. Y si la Fed no baja, Banxico tampoco puede. El crédito en México seguirá caro, la inversión seguirá deprimida y el PIB de 2026 seguirá apuntando al 1 a 1.5%. Cada semana que no hay acuerdo en Islamabad tiene un precio. Y esta semana fue de las más caras del año.