El gobierno alista un sistema universal de salud que aún no opera

Se planteó la meta de avanzar hacia un sistema universal en el que una persona pueda atenderse en la institución que tenga más cerca.
El sistema universal de salud aún no opera y los hogares siguen pagando de su bolsillo.

Mientras se construye ese esquema, los hogares mexicanos siguen pagando de su bolsillo una parte muy grande de lo que cuesta enfermarse.

Dos hospitales en un fin de semana y un anuncio de fondo

El fin de semana dejó dos aperturas en Tamaulipas. El sábado 15 de agosto se inauguró la primera etapa del nuevo Hospital General del ISSSTE en Tampico, con una inversión cercana a los 2 mil millones de pesos y una población objetivo de 564 mil 457 derechohabientes.

Un día después, el domingo 16 de agosto, se inauguró el Hospital General del IMSS-Bienestar en Ciudad Madero. Ahí se planteó la meta de avanzar hacia un sistema universal en el que una persona pueda atenderse en la institución que tenga más cerca aunque no sea derechohabiente.

El matiz importa y conviene decirlo con todas sus letras: ese esquema todavía no opera de manera general. Por ahora siguen vigentes las reglas de afiliación de cada institución, así que quien necesite atención hoy debe acudir a la que le corresponde.

Claudia Sheinbaum inaugura hospital general del ISSSTE en Tamaulipas (X)
Claudia Sheinbaum inaugura hospital general del ISSSTE en Tamaulipas (X)

¿Cuánto sale de tu bolsillo mientras tanto?

La brecha entre el sistema que se anuncia y el que existe se paga en la cartera de las familias. Estas son las cifras que dimensionan el problema:

  • 1.12 billones de pesos: Aportación total de los hogares mexicanos a la salud en 2024, contando gasto directo y trabajo no remunerado.
  • 45.4%: Proporción de esa aportación que se fue en medicamentos y otros bienes, por encima de consultas y servicios hospitalarios.
  • 41.4%: Aumento real del gasto de bolsillo en salud de los hogares entre 2018 y 2024.
  • 480 pesos: Gasto trimestral promedio en medicinas por hogar en 2024, contra 222 pesos en 2018.
  • 3.4%: Peso del gasto en salud dentro del gasto corriente monetario de los hogares.

¿Por qué el gasto sube aunque haya cobertura?

El dato más incómodo es el de las medicinas, porque afecta a hogares con y sin seguridad social. Cuando la receta no se surte en la clínica, la familia la compra en la farmacia, y ese desembolso no aparece en ningún recibo del gobierno.

Cálculos hechos con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares muestran que el gasto de bolsillo se concentra en padecimientos comunes y crónicos, como hipertensión y diabetes. Son gastos que se repiten mes con mes y que no se pueden posponer.

Para una familia promedio, esto se traduce en algo muy concreto: el presupuesto de salud dejó de ser un gasto extraordinario y se volvió un gasto fijo. Aparece junto a la renta, la luz y el transporte, aunque casi nadie lo presupueste así.

Mientras el sistema universal se construye, la única defensa disponible es doméstica. Apartar una cantidad fija cada mes para medicinas y consultas, revisar si tu empleo ya incluye algún esquema de gastos médicos y comparar el precio de los genéricos son decisiones que no arreglan el sistema, pero sí evitan que una enfermedad se convierta en una deuda de tarjeta.

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