El oro está de regreso en modo protagonista, aunque no con el brillo calmado de otras épocas. Este miércoles 18 de febrero de 2026 repuntó con fuerza y se acercó a los 4,958 dólares por onza, después de haberse resbalado a la zona de 4,842 apenas un día antes. Ese vaivén dice mucho: hay compradores listos para entrar cuando baja… pero también hay una sensación de que cualquier noticia puede mover el precio de golpe.
Y claro, el número mágico sigue siendo 5,000. Bloomberg contó que el metal alcanzó a ponerse otra vez por encima de esa marca en operaciones ligeras por el Año Nuevo Lunar, cuando buena parte de Asia está fuera y el mercado se vuelve más sensible a cualquier orden grande. Aun así, el día no pinta para que su precio esté arriba de 5,000: otros cortes del mercado lo seguían viendo por debajo, alrededor de 4,930–4,950.
¿Por qué tanta intensidad? Porque venimos de un récord y la corrección fue seria
Hay que decirlo como es: el oro no está improvisando esta fama. Viene de tocar un máximo histórico de 5,594.82 dólares el 29 de enero. Eso atrae dinero por todos lados: desde quien busca refugio hasta quien persigue tendencia.
Pero el mercado también dio un golpe de realidad. Con el dólar más firme y con menos actividad desde China por los feriados, el oro llegó a caer por debajo de 5,000 y los futuros rondaron 4,878.90, una bajada que alimentó la conversación de si el pico de enero fue demasiado rápido.
La Fed es el árbitro invisible: minutas, tasas y expectativas
Ahora mismo, muchos están mirando a la Reserva Federal más que al propio oro. El mercado espera las minutas porque cualquier señal de paciencia (o dureza) con las tasas suele pegarle al metal. Los inversionistas están apostando por dos recortes en 2026, con un posible arranque en junio. Si esa expectativa se fortalece, el oro suele sentirse cómodo; si se enfría, el metal tiende a ponerse nervioso.
A eso hay que sumarle el ingrediente que nunca falla: la incertidumbre internacional. El ruido generado por Ucrania–Rusia y también por el tira y afloja con Irán, y aunque el mercado a veces “se acostumbra” a las tensiones, cuando se juntan varias al mismo tiempo el oro vuelve a funcionar como un seguro.
El soporte que no hace ruido: bancos centrales comprando oro como si fuera estrategia de largo plazo
Y aquí viene la parte más importante para entender el fondo: la demanda de bancos centrales. El World Gold Council reportó que en 2025 compraron 863 toneladas netas. Ese dato explica por qué cada caída suele despertar compradores: hay una base estructural que no depende del pánico del día.
Entonces, ¿qué sigue?
La historia inmediata se juega en dos rieles. Uno: si el oro logra volver a coquetear con 5,000 ya con el mercado completo, sin feriados ni baja liquidez. Dos: qué dice la Fed y cómo reacciona el mercado a eso. Si las tasas empiezan a oler a recortes más claros, el oro suele encontrar combustible; si no, la volatilidad probablemente siga siendo parte del paisaje.