Las señales de desaceleración en la economía mexicana ya comienzan a reflejarse con más fuerza en las previsiones de los especialistas. En este contexto, la Encuesta de Banxico anticipa desaceleración en el crecimiento económico. De acuerdo con la más reciente encuesta de expectativas publicada por Banco de México, analistas del sector privado volvieron a ajustar a la baja su pronóstico de crecimiento para el país en 2026.
La expectativa promedio ahora ubica el crecimiento económico en apenas 1.35%, una cifra que refleja el creciente pesimismo sobre la capacidad de recuperación de la economía en el corto plazo.

Un panorama que pierde fuerza
Aunque desde hace meses existían señales de desaceleración, el nuevo ajuste muestra que el optimismo sobre un posible rebote económico comienza a diluirse.
Los especialistas consideran que el entorno actual sigue siendo complicado para el consumo, la inversión y la actividad empresarial. A esto se suma un contexto internacional incierto y una economía interna que no termina de recuperar dinamismo.
La inflación sigue siendo el gran problema
Uno de los factores que más preocupa es que la inflación continúa lejos del objetivo del banco central. Aunque algunos precios han comenzado a moderarse, los servicios siguen mostrando aumentos persistentes.
El consenso de los analistas es que la inflación cerrará 2026 alrededor de 4.58%, todavía muy por encima de la meta de 3% establecida por Banxico.
Esto limita el margen de maniobra para bajar tasas de interés con mayor rapidez y dificulta una recuperación más fuerte del consumo.
Lo que está frenando a la economía
Los especialistas identifican varios factores que están debilitando el crecimiento del país y afectando las expectativas para los próximos meses.
• desaceleración en consumo e inversión
• inflación persistente en servicios
• incertidumbre política y electoral
• menor confianza empresarial
Un entorno de cautela para empresas y consumidores
La combinación de bajo crecimiento e inflación elevada está generando un ambiente más conservador tanto para empresas como para consumidores.
Muchas compañías están reduciendo el ritmo de inversión o priorizando eficiencia sobre expansión, mientras que las familias siguen enfrentando presión en precios de productos y servicios cotidianos. Por ello, la Encuesta de Banxico anticipa desaceleración en muchos de los sectores clave a corto y mediano plazo.
Banxico enfrenta un escenario complejo
El banco central se encuentra en una posición delicada. Por un lado, existe presión para estimular la economía; por otro, la inflación sigue siendo demasiado alta como para relajar la política monetaria agresivamente.
Esto significa que las tasas podrían mantenerse elevadas por más tiempo del que el mercado esperaba hace algunos meses.
Las expectativas ya cambiaron
Hace apenas un año, el consenso esperaba un crecimiento más sólido para México. Sin embargo, los ajustes recientes muestran que el ánimo del mercado ha cambiado conforme avanzan los meses.
La incertidumbre alrededor del entorno político y comercial también ha influido en la percepción de riesgo y en la confianza de inversionistas.

Lo que podría venir
El desempeño económico de la segunda mitad del año será clave para determinar si la economía logra estabilizarse o si continúan los recortes en expectativas. En este sentido, la Encuesta de Banxico anticipa desaceleración, por lo que será importante seguir de cerca sus actualizaciones mensuales.
Factores como el consumo interno, la evolución de la inflación y las negociaciones comerciales con Estados Unidos serán determinantes para el rumbo económico del país.
Una economía que entra en fase de menor dinamismo
Más allá de las cifras, el mensaje que deja la encuesta es claro: la economía mexicana atraviesa una etapa de menor impulso y mayor cautela.
Por ahora, el mercado sigue viendo un crecimiento limitado, mientras la inflación continúa siendo uno de los principales desafíos para el país.