Impuestos 2026: Un Balance Técnico-Crítico del Nuevo Régimen Fiscal en México 

Esta realidad requiere un análisis cuidadoso bajo una calidad técnica no solo en términos cuantitativos sino también en términos económicos
Impuestos 2026: Un Balance Técnico-Crítico del Nuevo Régimen Fiscal en México

La introducción de nuevos impuestos y correcciones fiscales en 2026 es uno de los mayores cambios en los últimos años. 

Los funcionarios del gobierno creen que la tasa de recaudación de nuevos impuestos federales podría aumentar un 10.2 por ciento desde 2025 hasta alrededor de 5.84 billones de pesos en recaudación de impuestos en ese año — un aumento muy grande según las estimaciones oficiales — un ascenso rápido no solo en respuesta a mayores presiones fiscales, sino también como resultado de una política gubernamental más calculada para concentrar los ingresos también. 

Esta realidad requiere un análisis cuidadoso bajo una calidad técnica no solo en términos cuantitativos sino también en términos económicos, distributivos y de competitividad que es particularmente importante estudiar. 

RECAUDACIÓN VS. ESTRUCTURA PRODUCTIVA 

Mientras que el objetivo se revisa al alza, la estructura de crecimiento no tiene que depender de aumentar las políticas fiscales. 

La tasa del impuesto sobre la renta (ISR) y el IVA (Impuesto al Valor Agregado) (los otros pilares del sistema fiscal) no se verán afectados en 2026; el crecimiento esperado es en gran medida una función de: el aumento de aranceles a las importaciones de países sin acuerdos comerciales. 

El aumento de impuestos extraordinarios sobre combustibles, bebidas azucaradas, paquetes de cigarrillos, ventas en línea, casinos y juegos de azar. 

La dependencia de impuestos indirectos y arancelarios a menudo se traslada a los consumidores finales que terminan con un poder adquisitivo limitado o nulo, erosionando así la competitividad de la industria, por lo que aquí hay un primer punto crítico: La literatura económica ha señalado los efectos mencionados anteriormente, y ha afirmado que los aranceles son un impuesto oculto y algo invisible sobre el consumo por parte de los consumidores, y pueden aumentar el precio de los insumos intermedios en los sectores productivos. 

ARANCELES: ¿PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR O UN PRECIO PARA EL CONSUMIDOR POR LO QUE HACEN? 

Según el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), los aranceles se aplican solo a los productos extranjeros, los costos de las importaciones son aplicados por el mercado nacional, lo que significa un impacto indirecto en los hogares y empresas dependientes de artículos importados. 

Desde una perspectiva técnica, sin embargo, esto requiere un examen más profundo: 

1.- Efecto inflacionario: Los aranceles aumentan el costo de los bienes importados y los sustitutos producidos localmente, especialmente en sectores con competencia interna limitada. 

2.- Daño competitivo: En sectores extranjeros, intensivos en importaciones (tecnologías, elementos de fabricación), sus costos de producción se elevarán, comprometiendo su lugar en los mercados mundiales. 

3.- Distribución regresiva: los grupos de ingresos medios y bajos gastan una mayor porción de su gasto en artículos gravables, empeorando así aún más la desigualdad. 

4.- Gravámenes Especiales: Salud vs. Carga Social Los ajustes en impuestos especiales — como el IEPS sobre bebidas azucaradas y refrescos y el impuesto por primera vez sobre bebidas dietéticas — responden a esa pregunta, y más ampliamente, algunos de los objetivos de salud pública que pretenden lograr, reflejando sus efectos en la obesidad y la diabetes — no benefician directamente a todos. 

Estos impuestos solo son efectivos para cambiar comportamientos de consumo siempre que también existan otros factores contribuyentes (por ejemplo, programas educativos, etiquetado claro, sustitutos saludables fácilmente disponibles) que aún no están integrados en la política fiscal. 

Desde un punto de vista técnico, un impuesto que no coincide con políticas públicas de alto impacto corre el riesgo de convertirse en una forma de generar ingresos, no en un vehículo para el bienestar social. 

COMERCIO Y SERVICIOS DIGITALES — LA NUEVA FRONTERA FISCAL 

La creación de una retención del 10.5% en plataformas de ventas por Internet y el aumento en el gravamen sobre casinos y juegos de azar en línea refleja su intención de capturar ingresos fiscales de aquellas áreas que históricamente han tenido una menor participación fiscal. 

Eso es positivo en términos de equidad fiscal, siempre que: Las reglas sean claras y aplicables. No se construyan barreras excesivas que frenen la innovación y el crecimiento de la economía digital. 

Otro obstáculo será armonizar la recaudación digital sin introducir distorsiones que fomenten la informalidad o el traslado de operaciones a jurisdicciones de bajos impuestos. 

Balance Técnico: ¿Suficiente o Superficial? 

La política de 2026 apunta a una mayor recaudación manteniendo las tasas directas existentes — pero depende de impuestos indirectos y cargos al consumo. 

Esto puede ser de naturaleza ambigua: 

Bueno: Más recaudación para financiar servicios públicos sin aumentar el ISR o el IVA. 

Malo: Más probabilidad de que los bienes y servicios aumenten de manera rentable y carga regresiva y menos competitividad industrial. 

Un enfoque fiscal moderno y efectivo debería basarse en: Más progresividad, con impuestos directos que reflejen más precisamente la capacidad contributiva. 

Simplificación administrativa, para evitar la evasión y los costos de cumplimiento. Así como políticas complementarias — como incentivos a la inversión — que impulsen un crecimiento sostenible. 

La reforma tributaria de 2026 busca mejorar el sistema de recaudación fiscal. Pero la parte técnica se enfrenta a riesgos de equidad, competencia y efectividad macroeconómica. Se requiere mucha mayor recaudación y crecimiento con justicia social para tener un sistema fiscal moderno en México.