La novela parecía ir en otra dirección, pero FIFA ya fijó postura y la bajó sin rodeos: Irán jugará sus partidos del Mundial 2026 en territorio de Estados Unidos, tal como marca el calendario del torneo. La declaración más clara llegó este 31 de marzo de 2026, cuando Gianni Infantino aseguró que el plan sigue intacto, aun con la tensión política que sigue cruzando la relación entre Washington y Teherán.
¿Por qué importa? Porque aquí no hablamos solo de futbol. Hablamos de visas, seguridad, narrativa política y de una duda que llevaba días creciendo: si Irán iba a terminar jugando en México o si de plano habría un ajuste de sede. Por ahora, eso no pasó. Y lo relevante aquí es justo eso: el torneo no se movió para Irán.
Lo confirmado: FIFA no cambió la sede de los partidos de Irán
La frase más contundente salió del propio Infantino. Se reportó que el presidente de FIFA dijo que solo hay un plan para la selección iraní y que ese plan es que dispute el Mundial. No es un matiz menor. En medio de semanas de especulación, esa declaración funciona como mensaje político, deportivo y logístico al mismo tiempo.
Además, el cuadro general ya estaba trazado desde el sorteo final de diciembre: Irán quedó ubicado en el Grupo G y sus tres compromisos de primera fase fueron colocados en sedes de Estados Unidos, no en México ni en Canadá. FIFA mantiene publicado ese acomodo en su información oficial del torneo.
A mí esto me suena a una decisión de FIFA de cerrar la puerta al debate antes de que creciera todavía más. Porque cuando el organizador insiste tanto en que todo sigue “como está programado”, en realidad está respondiendo a una presión que sí existía.
¿De dónde salió la duda?
Irán sí buscó mover sus partidos fuera de Estados Unidos
La incertidumbre no salió de la nada. La federación iraní venía empujando la idea de trasladar sus partidos a México, con el argumento de la seguridad y del contexto derivado de las tensiones militares en Medio Oriente. También se reportó que el Ministerio de Deportes iraní había frenado viajes de equipos a países considerados “hostiles”.
Eso explica por qué el tema dejó de ser una simple especulación mediática. Sí hubo una inquietud real del lado iraní. Sí hubo conversaciones alrededor del asunto. Pero una cosa es pedirlo y otra conseguirlo. Y hasta este martes, FIFA no se movió un centímetro de su calendario.
La política metió ruido, pero no cambió el torneo
En semanas previas también hubo declaraciones desde el frente político estadounidense que terminaron alimentando la conversación sobre si era razonable o no que Irán jugara en suelo estadounidense. Se recogió incluso comentarios en torno a la seguridad del equipo iraní, pero al mismo tiempo la línea oficial de FIFA siguió siendo que todos los equipos deben competir conforme al calendario anunciado.
Ojo con esto: una cosa es el ruido político y otra el reglamento operativo del Mundial. Hasta hoy, el segundo le sigue ganando al primero.
El punto clave que cambia la lectura: la excepción para atletas sí existe
Aquí está una de las piezas más importantes del rompecabezas. Aunque Estados Unidos mantiene restricciones de entrada para nacionales de Irán, la proclamación vigente de la Casa Blanca incluye una excepción explícita para atletas, integrantes de equipos deportivos, entrenadores, personal de apoyo y familiares inmediatos que viajen por el Mundial u otros grandes eventos deportivos.
Traducido al lenguaje menos burocrático posible: la selección iraní sí tiene una vía formal para entrar a Estados Unidos por el Mundial 2026. Eso no resuelve todo el debate político, pero sí resuelve una duda operativa central. Si me preguntas, la clave está ahí. Sin esa excepción, la historia sería otra.
Qué partidos jugará Irán en Estados Unidos
Lo que está publicado hasta ahora es esto:
Grupo y rivales confirmados
Irán comparte el Grupo G con Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda.
Sedes previstas para Irán
Los tres partidos de grupo están ubicados en Estados Unidos, con dos encuentros en Los Ángeles y uno en Seattle.
Lo que todavía no cambió
No hay anuncio oficial de reubicación a México. Tampoco hay señal pública de un “plan B” activado por FIFA. Hasta el cierre de esta nota, el calendario base se mantiene.

Lo no confirmado y lo que todavía falta por aclararse
Hay que separar bien las cosas para no vender humo:
Sí está confirmado
- Que Irán sigue dentro del Mundial 2026.
- Que FIFA mantiene sus partidos de grupo en Estados Unidos.
- Que existe una excepción migratoria para atletas y equipos vinculados al Mundial.
Todavía falta por aclararse
- Qué protocolos de seguridad específicos tendrá la selección iraní durante su estancia.
- Qué pasará con el acceso de aficionados iraníes radicados en Irán, porque ya se había explicado que las restricciones migratorias sí golpean a los fans, aunque no necesariamente al equipo.
- Si habrá nuevas tensiones diplomáticas que obliguen a revisar detalles logísticos más adelante. Eso todavía no está confirmado.
Y ese último punto importa bastante. Porque una cosa es que hoy el calendario siga firme y otra que todo el entorno deje de ser delicado. No son lo mismo.
Lo que realmente nos dice esta decisión
FIFA está mandando una señal muy clara: no quiere abrir la puerta a que los conflictos geopolíticos redibujen el mapa del Mundial a meses del arranque. Y se entiende. Si cambia a Irán, la presión por revisar otros casos crecería de inmediato.
También hay un mensaje de fondo hacia los organizadores: el torneo necesita vender certeza, no improvisación. Por eso Infantino salió personalmente a respaldar la presencia de Irán. A mí eso me suena menos a gesto simbólico y más a control de daños con traje de diplomacia futbolera.
Qué hay que vigilar de aquí al Mundial
Hoy la noticia es clara: Irán sí jugará en Estados Unidos durante el Mundial 2026, pese a las tensiones políticas y pese a la presión para mover sus partidos a México. Lo que sigue ya no es tanto preguntarse si va a jugar, sino cómo se va a blindar esa participación en términos de seguridad, operación y acceso para su entorno.
Vale la pena seguir este tema porque no es un detalle marginal del torneo. Es uno de esos casos donde el futbol quiere vender normalidad, pero el contexto se empeña en recordarte que la cancha nunca está completamente aislada del mundo real.