La NFL y Apple Music anunciaron a Jay-Z como el artista del espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LXI, que se jugará el 14 de febrero de 2027 en el SoFi Stadium de Inglewood, California. El giro es que el rapero lleva años decidiendo quién ocupa ese escenario.
El curador que se eligió a sí mismo
Roc Nation, su empresa, firmó en 2019 una alianza con la NFL para asesorar la selección de artistas en los grandes eventos de la liga, y el acuerdo se renovó en 2024.
Según Puck, Jay-Z pasó semanas evaluando opciones antes de quedarse con su propio nombre, mientras Miley Cyrus y Justin Bieber sonaban como alternativas. Será el octavo show bajo su curaduría y el primero que encabeza. Incluso dejó pasar el Super Bowl LII en medio de las protestas de Colin Kaepernick.
Por qué el momento tiene sentido
El calendario de su carrera perfila un repertorio de grandes éxitos:
- 30 años de Reasonable Doubt, su álbum debut.
- 25 años de The Blueprint.
- Una larga lista de colaboraciones que abre la puerta a invitados, aunque ninguno está confirmado.
La vara que deberá superar
El reto también es de audiencia. Kendrick Lamar tiene el récord con 133.5 millones de espectadores en 2025, apenas arriba de Michael Jackson con 133.4 millones en 1993, seguidos por Usher con 129.3 millones y Bad Bunny con 128.2 millones.
Con el partido en pleno San Valentín, la conversación ya no gira en torno a quién cantará. Ahora la pregunta es si Beyoncé, que ya pisó ese escenario como protagonista en 2013 y como invitada en 2016, acompañará a Jay-Z en el show que él mismo diseñó durante siete años.