Esta mañana la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico publicó su actualización de proyecciones globales y el mensaje fue sin anestesia: la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, que arrancó el 28 de febrero con el bloqueo del estrecho de Ormuz, ya está reescribiendo las perspectivas económicas del planeta. La inflación mundial para 2026 saltó en sus estimaciones del 2.8% al 4%, y el crecimiento global se desacelera al 2.9% frente al 3.3% que registró 2025. Esto refleja el costo real de una guerra que empezó en el Golfo Pérsico y terminó en la canasta de cada familia.
¿Por qué Ormuz es tan crítico?
El estrecho de Ormuz es el cuello de botella energético más importante del mundo. Por ahí transita cerca del 20% del petróleo mundial y una parte significativa del gas natural licuado global. Desde que inició el conflicto, el tráfico en esa ruta se redujo más del 90%, según la Agencia Internacional de Energía, lo que provocó que el barril Brent pasara de unos 70 dólares a tocar máximos de 119 dólares en los peores momentos de la crisis, para después oscilar esta semana entre los 103 y 107 dólares. La AIE calificó este episodio como la mayor interrupción del suministro en la historia del mercado petrolero, peor que los choques de los años 70 combinados.
Los mercados, entre la esperanza y la desconfianza
Trump anunció esta semana una pausa de cinco días en los ataques a Irán, lo que generó un respiro inmediato: el petróleo cayó casi 10% en una sola jornada y Wall Street rebotó. Pero Teherán negó que hubiera negociaciones activas, y los mercados volvieron a ponerse nerviosos. El S&P 500 operó hoy con caídas de 0.83%, el Brent superó nuevamente los 107 dólares con un alza cercana al 5%, y el peso mexicano cedió terreno frente al dólar, que se mantiene por encima de los 17.80 pesos por cuarta semana consecutiva. Bitcoin, por su parte, cotiza hoy en torno a los 69,000 dólares, con una caída del 1.8% en las últimas 24 horas, reflejando el apetito reducido por activos de riesgo.
México: blindado, pero no inmune
La buena noticia es que México no importa petróleo iraní ni depende del estrecho de Ormuz para su abastecimiento energético. El impacto directo es limitado, según Banamex. Además, el mecanismo del IEPS a combustibles puede actuar como amortiguador si los precios globales se disparan, manteniendo el precio en bomba por debajo de los 24 pesos por litro. Sin embargo, el escenario no es inocuo: si la crisis se prolonga, la inflación importada presionará los precios de insumos industriales, el encarecimiento del flete marítimo afectará las cadenas de suministro, y la Reserva Federal en Estados Unidos tendría razones para mantener tasas altas más tiempo, lo que a su vez presiona al peso y encarece el crédito en México.
¿Por qué te importa aunque nunca hayas oído hablar de Ormuz?
Si tienes un crédito hipotecario a tasa variable, una deuda en dólares o simplemente pagas gasolina, servicios y despensa, ya estás sintiendo los efectos de esta guerra aunque no la veas en el mapa. La inflación que la OCDE proyecta al 4% global no es un número de conferencia de prensa: es lo que hace que tu salario alcance para menos cada mes que pasa sin resolverse el conflicto. Cuando el mundo tiene fiebre energética, México no se queda fuera de la sala de espera, aunque llegue con más ventajas que la mayoría.