Nvidia ha decidido desembolsar 20,000 millones de dólares en efectivo por los activos y el talento de Groq. Pero aquí está el truco que hace esta historia fascinante ya que no es una compra tradicional.
Oficialmente Nvidia y Groq han firmado un acuerdo de licencia no exclusivo. Esto significa que Nvidia se lleva la tecnología y la propiedad intelectual junto al visionario fundador Jonathan Ross y a gran parte del equipo de ingeniería de élite.
Sin embargo deja la carcasa corporativa de Groq y su negocio de nube conocido como GroqCloud operando de forma independiente bajo un nuevo director ejecutivo llamado Simon Edwards.
Esta estructura es brillante, permite a Nvidia absorber la tecnología de inferencia más rápida del mercado sin activar las alarmas antimonopolio que habrían sonado si hubieran comprado la empresa entera para cerrarla.
La obsesión por la velocidad detrás de la tecnología de Groq
Si has usado asistentes o herramientas de inteligencia artificial generativa sabes que la velocidad importa. Aquí es donde entra Groq.
A diferencia de las unidades de procesamiento gráfico de Nvidia que son perfectas para entrenar modelos los chips de Groq denominados unidades de procesamiento de lenguaje están diseñados específicamente para la inferencia. Esto permite ejecutar esos modelos en tiempo real a velocidades vertiginosas.
Al traer esta arquitectura a su ecosistema Nvidia no solo elimina a un competidor incómodo que presumía de ser más rápido que ellos sino que integra esa velocidad instantánea en su propia arquitectura de fábricas de inteligencia artificial. Al hacer está adquisición Nvidia agilizará sus procesos y cuenta con todo el respaldo de tecnologías más eficientes.
El cambio hacia la era de la inferencia inmediata
Este movimiento señala un cambio de fase en la industria porque ya no estamos solo en la era del entrenamiento masivo de modelos donde Nvidia ya ganó.
Estamos entrando en la era de la inferencia en tiempo real. Al incorporar al equipo de Groq Nvidia se asegura de que sus futuros chips no solo sean potentes sino instantáneos.
Jensen Huang lo dejó claro en su comunicado a los empleados al mencionar que el objetivo es extender su plataforma para servir una gama aún más amplia de cargas de trabajo en tiempo real.
Para los usuarios y desarrolladores esto podría traducirse en asistentes que responden tan rápido como una persona real sin ese molesto retraso de espera.
Es difícil no ver esto como el final del juego para otros rivales que intentaban atacar a Nvidia por el flanco de la velocidad. Groq era la empresa emergente favorita que desafiaba al gigante y ahora su cerebro está dentro del gigante.
Sin embargo me parece interesante que GroqCloud siga vivo. Al mantener la nube operativa Nvidia permite que exista una alternativa aunque ahora funcione como una entidad licenciada y calma a los reguladores. Es un equilibrio delicado pero si alguien sabe jugar al ajedrez corporativo es Jensen Huang.
Nvidia acaba de comprar el tiempo. Literalmente ha comprado la tecnología que reduce el tiempo de espera de la inteligencia artificial asegurando que sin importar cuán rápidos sean los modelos del futuro el hardware que los ejecute probablemente seguirá llevando su logo.