¿Ola de despidos masivos en EE.UU.: una crisis o un cambio en las cadenas productivas?

Los despidos en EE.UU alcanzaron los 150,000 puestos, el más alto en más de 20 años, siendo la IA como la segunda causa de ello
Ola de despidos masivos en EEUU debido a la IA

¿Qué está pasando en EE. UU.?

En octubre, los despidos anunciados se dispararon y marcaron el peor mes en más de 20 años. Alcanzando más de 150,000. Los costos altos y la adopción de IA aparecen entre las razones más mencionadas; de hecho, en julio la firma Challenger ya contaba miles de recortes atribuidos a “inteligencia artificial”. Es decir: la IA ya no es una promesa lejana, es un factor visible en las decisiones de contratación de personal. 

¿Cómo llegamos aquí?

En diez años el mundo dobló la instalación de robots en fábricas. EE. UU. está entre los países más automatizados, y los datos clásicos de MIT muestran que cuando entran más robots en una zona, el empleo y los salarios locales tienden a bajar un poco, sobre todo en manufactura. Si miramos los “trabajos de oficina repetitivos”, BLS y Brookings ya venían advirtiendo su estancamiento. En 2023–2025, además, se notó en tech: los puestos de “desarrollador de software” cayeron fuerte porque la IA generativa ya hace buena parte de esas tareas.

Fuente: IMF

¿Estamos ante el apocalipsis laboral? No, pero tampoco es una levedad.

El FMI dice que en todo el mundo 4 de cada 10 empleos están “expuestos” a sufrir fuertes cambios debido a la IA. Y en economías desarrolladas este número puede incrementar a 6 de cada 10. La mitad se beneficiará debido a un incremento en la productividad; la otra mitad puede sufrir sustitución y presión salarial. Se calcula que el desempleo podría subir medio punto durante la transición para  luego normalizarse. 

Qué esperar en los próximos 5 años: tres escenarios posibles

  • Ajuste ordenado: despidos por IA bajan, la productividad sube y aparecen mejores sueldos en puestos que usan IA como copiloto. Este es un escenario en el que los puestos de trabajo se transforman; se requerirá una amplia capacidad del trabajador para incorporar la IA a sus propias actividades laborales para no ser sustituido.
  • Desplazamiento acelerado: podemos esperar más recortes en back-office y tareas rutinarias o administrativas, con picos de anuncios como los de 2025. Siendo los trabajos mecánicos y repetitivos los primeros en ser reemplazados.
  • Complementariedad virtuosa: la capacitación hace la diferencia y el saldo neto es positivo. Las políticas y regulaciones gubernamentales propician un ambiente de alta capacitación e integración de la IA que empate las necesidades laborales con las habilidades prácticas de los trabajadores, maximizando la productividad. La IA es un asistente ideal para los trabajadores y las empresas, no una amenaza.

¿Y México en todo esto?

México es actualmente el principal socio comercial de EE. UU. y rompió récord de inversión extranjera directa a inicios de 2024. Si la automatización en EE. UU. baja costos y acelera la producción, puede aumentar la demanda de insumos mexicanos; pero también empuja a que las plantas en México adopten más robots para no quedar rezagadas. El mayor riesgo es político: los aranceles podrían encarecer las cadenas y frenar el nearshoring. Un retraso en las políticas regulatorias podrían debilitar a México en la implementación saludable de IA, poniendo en peligro los puestos de trabajo tanto como en EE.UU. y sobre todo, su productividad, necesaria para satisfacer el incremento en la demanda de un país altamente productivo.

Hoy, México necesita implementar políticas regulatorias en favor de la adopción sana de la IA a los puestos laborales, propiciando capacitaciones prácticas en las áreas de ventas, compras, mantenimiento y administración, en colaboración directa con el sector empresarial. Por otro lado, necesita fortalecer su cadena productiva no solo con tecnología, sino con un enfoque más de especialización que de mero ensamblaje. Migrar hacia una industria del conocimiento, que vaya en la misma línea con las necesidades de producción de Estados Unidos (e incluso China), y utilizar el tratado comercial para intercambiar conocimiento especializado con sus socios comerciales.