La cifra sonó fuerte: OXXO cerró 272 tiendas en México. Pero leída dentro de los números de FEMSA, cuenta una historia distinta a la de una cadena en retirada. Se trata de una depuración de sucursales antiguas y poco rentables, en un año en el que la empresa abrió casi tres veces más locales de los que cerró.
Qué cerró y en qué periodo
El dato se dio a conocer el 28 de octubre, con el reporte trimestral de FEMSA. El conglomerado cerró alrededor de 272 tiendas OXXO de bajo desempeño y mayor antigüedad en México entre enero y septiembre de 2026, mientras que en el mismo periodo abrió 734. La cifra, por lo tanto, no corresponde a un solo mes ni a un anuncio de cierre masivo, sino a nueve meses acumulados.
Solo en el tercer trimestre, la base de tiendas aumentó en 51 unidades netas, resultado de 191 aperturas y del cierre de 140 tiendas de mayor antigüedad y bajo desempeño. Con ello, al 30 de septiembre de 2026 la cadena operaba 24,759 tiendas en el país. Las 272 equivalen a poco más de 1% de la red.
Por qué cierra OXXO estas tiendas
La empresa lo había anticipado desde la primavera. En la conferencia del primer trimestre, FEMSA advirtió que las aperturas netas de 2026 podrían reducirse porque aumentarían los cierres de tiendas poco rentables, algunos contratos no serían renovados y se optimizaría la red. También reconoció que una “poda” tan profunda no se había hecho desde la recuperación posterior al Covid-19.
El razonamiento, según la compañía, es que algunas ubicaciones dejaron de ser eficientes tras los cambios derivados de la pandemia y las nuevas dinámicas de consumo. El director de Administración y Finanzas, Martín Arias, explicó que los cierres forman parte de una reestructuración más amplia que afecta a aproximadamente 250 tiendas, y que prevé un impacto similar en el cuarto trimestre al finalizar el proceso.
¿Cierres definitivos o reubicaciones?
Aquí está el matiz más importante. FEMSA no ha publicado un desglose que distinga cuántas de las 272 tiendas cerraron de forma definitiva y cuántas se trasladaron a otro punto. Lo que sí ha dicho es que algunos contratos de arrendamiento no serán renovados y que se priorizará la reubicación de recursos hacia zonas con mayor dinamismo económico. En la práctica, eso significa que parte de la inversión de los locales cerrados se reasigna a nuevas aperturas, aunque no necesariamente en la misma colonia.
Tampoco todos los cierres de OXXO tienen el mismo origen. Este año, en febrero, la cadena cerró temporalmente 6 mil tiendas como medida preventiva ante episodios de violencia ligados a operativos contra el CJNG, y en el pasado la empresa ha cerrado sucursales por extorsión, como el caso de más de 200 tiendas en Nuevo Laredo, Tamaulipas. Esos cierres por seguridad son distintos de la depuración actual, que la empresa atribuye al bajo desempeño.
Una cadena que vende más
El contraste con los resultados financieros es claro. Los ingresos de OXXO México crecieron 10.3% en el tercer trimestre frente a 2025, y las ventas en tiendas comparables subieron 9.2%, impulsadas por un aumento de 5.5% en el ticket promedio y de 3.5% en la afluencia de clientes. Los clientes gastaron más en cada visita y acudieron con mayor frecuencia, pese a un consumo todavía débil en el país.
El director general, José Antonio Fernández Garza-Lagüera, destacó que el tráfico de clientes registró su mejor desempeño en más de dos años. El costo de la limpieza es que FEMSA prevé quedar ligeramente por debajo de su meta de mil aperturas para 2026, aunque mantiene su intención de sumar alrededor de mil tiendas netas al año a partir de 2027.
El impacto en empleados, proveedores y vecinos
FEMSA no ha informado cuántos trabajadores laboraban en las tiendas cerradas ni si fueron reasignados a otras sucursales, un dato clave que la empresa aún no transparenta. Dado que cada cierre ocurre dentro de una red que sigue sumando tiendas, existe margen para reacomodar personal, pero no hay confirmación oficial de cuántos empleos se conservaron.
Para los proveedores, el efecto en volumen es acotado, porque las tiendas que salen son las que menos venden y la red total sigue creciendo. Sin embargo, la estrategia sí tiene implicaciones: en la llamada con analistas, Arias señaló que los proveedores tampoco tienen interés en mantener productos de lenta rotación, porque saben que eventualmente dejarán de comprarse.
En las colonias donde un OXXO baja la cortina, el efecto es más local: menos opciones para pagar servicios, depositar o comprar a deshoras, y una posible oportunidad para tienditas y abarrotes cercanos que recuperen clientela. La empresa no ha publicado una lista de ubicaciones, por lo que no es posible saber qué estados o municipios concentran los cierres.
Lo que sigue
Con otras cerca de 250 tiendas en revisión hacia el cuarto trimestre, la cifra de cierres de 2026 podría crecer antes de diciembre. La pregunta para los próximos reportes será si FEMSA detalla dónde ocurren, cuántos se reubican y qué pasa con el personal.
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