La reforma fiscal que obligará a las plataformas digitales a informar en tiempo real a la autoridad fiscal vuelve a poner la regulación tecnológica en la agenda empresarial. En ese sentido, la nueva reforma fiscal obligará a plataformas digitales a compartir datos con el SAT en 2026. Esta medida entrará en vigor el 1° de abril y busca fortalecer la fiscalización y disminuir la evasión. Sin embargo, ha causado alarma entre empresas del sector por los impactos operativos y de seguridad.
El cambio en la ley obliga a las empresas de e-commerce, intermediación digital y servicios en línea a dar acceso a sus sistemas para que la autoridad fiscal verifique transacciones y obligaciones fiscales. Por ello, el gobierno pretende mejorar la recaudación y aumentar la transparencia. Cabe destacar que el ecosistema digital ha crecido de forma acelerada en los últimos años.
Regulación en un sector en crecimiento
El comercio electrónico y los servicios digitales continúan creciendo en México, gracias a la digitalización del consumo, la expansión de los pagos electrónicos y la adopción de nuevas tecnologías. Este dinamismo ha expandido el ecosistema de contribuyentes y ha creado nuevos modelos de negocio. También ha abierto la puerta a desafíos para la supervisión tributaria. De esta manera, la reforma fiscal que obligará a plataformas digitales a revelar datos con el SAT suma nuevos retos a este panorama.
En ese marco, la reforma se suma a una tendencia global. Los gobiernos quieren tener más transparencia sobre lo que ocurre en el mundo digital. Sobre todo, buscan transparencia en operaciones en tiempo real o transfronterizas.
¿Por qué les importa a las empresas?
La preocupación del sector tecnológico no es el fin de la reforma, luchar contra la evasión y mejorar la recaudación, sino la manera en que se hará. Entre los principales puntos de preocupación se encuentran:
• Potenciales riesgos de ciberseguridad y protección de datos.
• Gastos de adecuación tecnológica a las nuevas exigencias.
• Incertidumbre sobre cuánta información revelar.
“La definición de las especificaciones técnicas será clave para evitar interrupciones operativas y proteger la información confidencial”, han afirmado empresas del sector.
Efecto en el ecosistema digital
Económicamente, la reforma puede tener impactos tanto positivos como negativos. Por un lado, espera que contribuya a reducir prácticas ilegales y formalizar el comercio por internet. Esto podría aumentar la recaudación y la competencia leal.
Por otra parte, la mayor carga administrativa puede encarecer los costes operativos, especialmente para las empresas con modelos de negocio complejos o muy dependientes de datos.
El resultado dependerá del equilibrio entre supervisión y flexibilidad regulatoria para que el sector tecnológico mexicano pueda competir.
Factores que definirán su impacto real
El efecto de la reforma en el mediano plazo dependerá de:
• La transparencia de su normativa de segundo nivel.
• La capacidad tecnológica de la autoridad para manejar grandes volúmenes de datos.
• La colaboración entre reguladores y empresas para establecer estándares de seguridad.
• La seguridad jurídica en el ciberespacio.
Si la implementación se realiza de manera gradual y con diálogo entre autoridades y empresas, el proceso podría transcurrir con mayor certidumbre. Así se evitarán sobresaltos y se reducirán riesgos innecesarios. En resumen, plataformas digitales deberán compartir datos con el SAT. Esto marcará un cambio importante en la relación entre empresas y autoridades fiscales.
Un paso más en la regulación de la economía digital
Más que una respuesta reactiva, la reforma es una adaptación del sistema tributario a una economía cada vez más digital. En la era de la información, el control en tiempo real transforma la relación entre las empresas y la administración tributaria.
El reto, coinciden analistas, será encontrar ese punto medio: mejorar la recaudación sin matar la gallina de los huevos de oro. Es decir, hacerlo sin afectar la capacidad de innovar ni de atraer inversión al sector tecnológico, que hoy es motor de la economía.