El dólar inicia este 20 de febrero en un entorno marcado por la cautela. La divisa estadounidense cotiza en 17.16 pesos mexicanos y se mantiene con movimientos moderados frente a la mayoría de monedas emergentes, incluido el peso mexicano, en una jornada donde los mercados procesan una mezcla compleja de factores: tensiones geopolíticas, señales de desaceleración en el sector financiero global y expectativas sobre los próximos movimientos de la Reserva Federal.
El comportamiento reciente del billete verde no puede analizarse en aislamiento. En las últimas semanas, la tensión entre Estados Unidos y China ha vuelto a escalar, especialmente por restricciones en la exportación de minerales estratégicos y advertencias de nuevos aranceles, lo que ha generado episodios de nerviosismo en los mercados cambiarios. A esto se suma un debilitamiento reciente del dólar en medio de especulaciones de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal, un factor que ha dado soporte a activos como el oro.
Un dólar que oscila entre refugio y presión bajista
El dólar históricamente funciona como activo refugio en tiempos de incertidumbre. Sin embargo, el actual contexto muestra una dinámica más matizada. Por un lado, el recrudecimiento de las tensiones comerciales y financieras ha provocado episodios de búsqueda de seguridad, lo que tiende a fortalecerlo. Por otro, la expectativa de una política monetaria más flexible en Estados Unidos limita su avance.
El reciente deterioro del sector financiero en Europa y Wall Street, con caídas de hasta 3 % en bancos europeos y retrocesos de más de 2 % en índices financieros estadounidenses, ha elevado la percepción de riesgo global. En este escenario, el dólar puede beneficiarse temporalmente como refugio, pero si la desaceleración económica se profundiza y obliga a recortes agresivos de tasas, el impulso podría diluirse.
Además, el fortalecimiento del oro, que ha superado los 4,000 dólares por onza en semanas recientes, refleja que parte del capital está migrando hacia activos alternativos, no necesariamente concentrándose únicamente en la divisa estadounidense.
El frente geopolítico: treguas frágiles y conflictos latentes
En Medio Oriente, el reciente acuerdo de alto al fuego entre Hamas e Israel ha reducido parcialmente la prima de riesgo en los mercados energéticos. El petróleo mostró descensos moderados tras la noticia, lo que en teoría disminuye presiones inflacionarias globales.
Sin embargo, la estabilidad del acuerdo es aún frágil. Si el alto al fuego se rompe o si se intensifican las tensiones en otras regiones estratégicas, el dólar podría fortalecerse nuevamente por flujos defensivos. En cambio, una consolidación de la paz y una normalización en rutas comerciales clave tenderían a reducir el apetito por refugio.
En paralelo, la disputa por las tierras raras añade un elemento estructural de riesgo. China controla cerca del 70 % de la producción mundial y domina el procesamiento de estos minerales críticos. Cualquier restricción adicional podría afectar cadenas de suministro globales, presionar mercados accionarios y alterar el comportamiento de las divisas.
Escenarios para los próximos días y semanas
En el corto plazo, el dólar podría moverse dentro de un rango relativamente acotado, pero con episodios de volatilidad reactiva. Hay tres escenarios plausibles.
Primero, un escenario de tregua comercial y señales claras de desaceleración controlada. Si Washington y Pekín moderan el tono y la Reserva Federal confirma un recorte gradual de tasas, el dólar tendería a debilitarse frente a monedas emergentes.
Segundo, un escenario de escalada comercial o nuevas sanciones tecnológicas. En ese caso, aumentaría la aversión al riesgo y el dólar podría fortalecerse rápidamente, sobre todo frente a monedas más sensibles al comercio internacional.
Tercero, un evento inesperado, como tensiones en el sistema financiero o una ruptura en acuerdos geopolíticos recientes, que detone movimientos bruscos. La reciente caída del sector bancario muestra que la confianza sigue siendo frágil.