Seattle Seahawks campeones del Super Bowl LX: Seattle sí cobró la “revancha” y los Patriots llegaron tarde al partido

Seahawks campeones del Super Bowl LX: defensa con colmillo, primer TD de Darnold a Barner y récord de cinco goles de campo de Myers.
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Se acabó: Seattle Seahawks es campeón del Super Bowl LX y lo ganó como se ganan las finales serias. Primero te asfixian, luego te desesperan… y cuando por fin te equivocas, te rematan. New England Patriots tuvo un último cuarto con puntos, sí, pero pasó demasiado tiempo siendo una ofensiva inoperante como para sobrevivir a una noche así.

El partido se cocinó a fuego lento… y Seattle nunca se desesperó

La primera mitad fue una lección de paciencia: Seattle no necesitó touchdowns para mandar. Myers clavó goles de campo de 33, 39 y 41 yardas y el juego se fue al descanso 9-0 con la sensación de que los Seahawks ya tenían el control del volante.

A mí esto me suena a la clase de ventaja que se siente “corta” en el marcador, pero enorme en el campo. Porque el 9-0 no era casualidad: era síntoma de dominio territorial y de una defensa que estaba forzando a New England a jugar incómodo.

Jason Myers, el MVP silencioso que te amarga la noche

Lo de Myers fue una de esas actuaciones que no venden camisetas, pero ganan campeonatos: cinco goles de campo, marca histórica para un solo jugador en un Super Bowl.
Si me preguntas, aquí está el veneno: cada vez que Seattle cruzaba medio campo, salía con puntos. No necesitas fuegos artificiales si tienes constancia quirúrgica.

Patriots, sin motor por demasiado tiempo

New England tuvo el mismo problema una y otra vez: poco ritmo, mucha presión y errores en el peor momento. Reuters reportó que Drake Maye fue capturado tres veces en la primera mitad, y el juego se volvió una cadena de despejes y frustración.

Y aquí lo relevante no es “ay, pobrecitos”. Es que en un Super Bowl, si tu ofensiva tarda tres cuartos en prender, ya llegaste tarde a tu propio evento.

El quiebre: llega el primer touchdown… y el guion cambia de tono

El partido necesitaba un golpe que lo abriera, y Seattle se encargó de ponerlo: Sam Darnold conectó con A.J. Barner para el primer touchdown del Super Bowl LX, una anotación que rompió el hechizo defensivo y convirtió el juego en persecución.

Si solo fuera el TD, sería “ok, ya”. Pero lo simbólico es el momento: ese touchdown llega cuando el rival ya venía cargando frustración, y entonces todo se acelera… para el lado equivocado.

La defensa también anotó: el “ya siéntense” definitivo

Cuando New England intentó empujar la remontada, Seattle hizo lo que hacen las defensas campeonas: cerró puertas y cobró errores. La jugada que resume la noche: intercepción de Uchenna Nwosu devuelta 45 yardas para touchdown.

Ese tipo de TD defensivo no solo suma puntos: te baja la cortina. Y sí, Patriots logró sumar en el último cuarto, pero ya estaba jugando contra el reloj y contra el marcador.

Por qué Seattle es campeón y por qué Patriots se quedó corto

  • Seattle convirtió consistencia en puntos: si no era touchdown, era Myers.
  • Seattle ganó el juego mental: obligó a Patriots a salir de su plan y a arriesgar.
  • Seattle castigó el error: el TD defensivo de Nwosu es el ejemplo perfecto.
  • Patriots anotó tarde: no fue un 60 minutos completo y en el Super Bowl eso es básicamente pedirle permiso al rival para coronarse.

El Lombardi se lo llevó el equipo que jugó con colmillo

Seattle no ganó por “magia” ni por narrativa: ganó por oficio. Defendió, pateó, esperó el error y cuando tuvo que clavar el cuchillo, lo clavó. New England puso puntos al final, pero el juego ya traía dueño.

Ahora, lo siguiente es el “día después”: quién se lleva el MVP, cómo se explica la ofensiva de Patriots y qué tanto de esto fue plan perfecto de Seahawks vs. noche torcida de New England. Pero el titular no cambia: Seattle es campeón del Super Bowl LX.