Un año nuevo equilibrado, pero con oportunidades evidentes.
Los mercados se hallan en una posición frágil al inicio de este año, pero mucho más organizados que en años pasados. Aunque las grandes tensiones geopolíticas no se han extinguido, sí parecen estar contenidas dentro de estructuras más predecibles: La política monetaria empieza a abandonar la etapa más restrictiva, Europa consolida su seguridad económica y Estados Unidos y China mantienen la competencia sin interrumpir completamente las cadenas globales. En lo que respecta a la economía, el panorama base es uno de un crecimiento moderado, una inflación con mejor control y tasas de interés que disminuyen poco a poco. Este contexto no es explosivo, pero sí lo es lo bastante como para mantener las ganancias corporativas y reactivar el interés en asumir riesgos. Siguiendo esta lógica, existen negocios que sobresalen no por especulación, sino porque su modelo empresarial se adapta directamente al mundo emergente y cuyo desempeño puede contagiar a la industria en que operan.
Nvidia: La base de la economía digital moderna
Nvidia continúa siendo un actor fundamental en un contexto en el que la inteligencia artificial ha superado su entusiasmo inicial y se encuentra en una fase más pragmática. Para los centros de datos, la automatización industrial y los servicios en la nube, sus procesadores no son un lujo, sino una necesidad. En términos fundamentales, la empresa tiene más de 60 mil millones de dólares en ingresos al año y conserva márgenes operativos superiores al 50 por ciento, lo cual es un indicio evidente del poder de fijación de precios. Desde la perspectiva geopolítica, el afán de Estados Unidos y sus socios por garantizar su liderazgo en tecnología fortalece la demanda estructural de sus mercancías. A pesar de la volatilidad a corto plazo, su empresa se sostiene sobre fundamentos que son difíciles de sustituir.
Lockheed Martin: Anticipación ante circunstancias inciertas
El gasto en defensa se ha vuelto una política a largo plazo, a pesar de que el mundo parezca más estable. Las tensiones acumuladas en años recientes resultaron en aumentos sostenidos y más altos de los presupuestos militares, particularmente en Europa y Estados Unidos. Lockheed Martin capitaliza ese entorno con un modelo que se fundamenta en contratos del gobierno extendidos a lo largo de varios años, los cuales constituyen más del setenta por ciento de sus ingresos. La compañía, que tiene un flujo de efectivo sólido y ventas alrededor de 67,000 millones de dólares, combina estabilidad con dividendos y escasa exposición a ciclos económicos convencionales. Para el año 2026, su atractivo no radica en un crecimiento explosivo, sino en la estabilidad de los resultados.
ASML: el elemento clave de la soberanía tecnológica
Hay una cosa que todos los competidores tecnológicos globales tienen en común: requieren a ASML. Sus equipos de litografía avanzada son imprescindibles para la producción de chips de última generación, y no hay un reemplazo auténtico en el corto o mediano plazo. Esto le proporciona una ventaja estratégica excepcional. La empresa produce cerca de 30,000 millones de euros al año y tiene una cartera de pedidos que abarca gran parte de su producción a futuro. ASML se beneficia sin importar cuál bloque económico acelere más, en un mundo que invierte miles de millones en la relocalización de fábricas y en garantizar cadenas de suministro.
En general, estos tres actos muestran un modelo común: negocios sólidos que están en consonancia con las fuerzas económicas y geopolíticas que definirán el año. No dependen de un contexto ideal, sino de tendencias estructurales que continúan progresando a pesar de un ambiente mundial más cauteloso y exigente.