Trump firma su “Board of Peace”: qué es y qué hay detrás

El 16 de enero de 2026 Trump firmó la Orden Ejecutiva 14375, que designa al Board of Peace como “organización internacional pública.
Trump crea su Board of peace

Donald Trump ya formalizó la creación del llamado Board of Peace, un órgano que, según su propio planteamiento, nació para sostener el frágil alto al fuego en Gaza, pero que él quiere convertir en una plataforma capaz de intervenir en conflictos “más allá de Gaza”. En el acto de lanzamiento, realizado en Davos, Trump lo vendió como una instancia que podría hacer “prácticamente lo que queramos… en conjunto con Naciones Unidas”, una frase que, por sí sola, explica por qué varios gobiernos y analistas lo están leyendo como un intento de reconfigurar la diplomacia internacional a su manera.

Más allá del evento mediático, hay un punto jurídico clave: el 16 de enero de 2026 Trump firmó la Orden Ejecutiva 14375, que designa al Board of Peace como “organización internacional pública” a efectos de la ley estadounidense, para que pueda gozar de privilegios, exenciones e inmunidades bajo la International Organizations Immunities Act. El texto se publicó en el circuito del Federal Register días después, lo que le da un anclaje institucional muy concreto dentro de Estados Unidos.

El diseño interno: Trump al mando y una estructura con poderes amplios

El “cómo” importa tanto como el “qué”.Trump figura como presidente inaugural del Board of Peace y, además, el documento le otorga autoridad exclusiva para crear, modificar o disolver entidades subsidiarias según lo considere necesario para cumplir la misión del organismo. Ese detalle alimenta las críticas: no se trata solo de un foro de diálogo, sino de una arquitectura con capacidad de expandirse y operar mediante brazos ejecutivos.

En paralelo, la Casa Blanca ha enmarcado el Board of Peace como parte de un “plan integral” de 20 puntos para Gaza, y afirma que su creación fue respaldada por el Consejo de Seguridad de la ONU como parte del esquema para implementar la transición, reconstrucción y estabilización de la región.

Quiénes formarán parte y qué mandatos se están repartiendo

En el núcleo operativo aparece un Executive Board con figuras políticas y nombres de alto perfil. Entre los integrantes mencionados, están Marco Rubio, Jared Kushner, Steve Witkoff y Tony Blair.

La Casa Blanca añade más detalles de reparto de funciones y “carteras” vinculadas a gobernanza, reconstrucción y financiamiento. También designa un enlace clave en terreno: el diplomático búlgaro Nikolay Mladenov como High Representative for Gaza, además de la creación de un tablero específico para Gaza y el anuncio de una International Stabilization Force (ISF) para operaciones de seguridad ligadas a la fase dos del plan.

El dato duro del dinero: un “ticket de entrada” de 1,000 millones de dólares

Uno de los puntos más llamativos, y más políticos, es el componente financiero. Trump planteó que los miembros permanentes deben contribuir con 1,000 millones de dólares cada uno. Este requisito funciona como filtro y como señal: el Board no solo busca legitimidad diplomática, también quiere músculo presupuestal… y control sobre quién se sienta en la mesa grande.

Quiénes se han sumado y quiénes se están quedando fuera

En términos de adhesiones, el panorama es mixto y, por eso mismo, revelador. 35 países han “comprometido” su participación, incluyendo Israel, Arabia Saudita, Turquía, Argentina e Indonesia, mientras que Rusia dijo estar estudiando la propuesta. Al mismo tiempo, destaca que ningún otro miembro permanente del Consejo de Seguridad (además de EE. UU.) se ha comprometido hasta ahora.

En Europa, el organismo avanza por una vía lateral: Albania aprobó unirse con 110 de 140 votos en su parlamento, y Bulgaria también se sumó (con ratificación parlamentaria esperada), quedando junto con Hungría como los países de la UE que, por ahora, aparecen dentro.

¿Complemento de la ONU o un competidor al estilo Trump?

Trump niega que sea un reemplazo de Naciones Unidas, pero el debate no se apaga porque los incentivos apuntan a otra cosa. El temor se compone de varios actores: que el Board termine socavando a la ONU como plataforma principal de diplomacia multilateral, especialmente si se expande “más allá de Gaza” y empieza a operar con lógica propia.

Y ahí entra el detalle jurídico de la Orden Ejecutiva 14375: al blindarlo con privilegios e inmunidades, la administración facilita que el Board opere con menos fricción legal en territorio estadounidense y con una formalidad similar a la que tienen otras organizaciones internacionales reconocidas por Washington. Ese tipo de movimiento suele ser más propio de instituciones que buscan permanencia, no solo de una comisión temporal.

Posibles intenciones detrás de la creación

Primero, el Board parece diseñado para centralizar el control político del “proceso Gaza” en una estructura donde Trump no solo participa: preside y, concentra facultades para crear entidades y fijar interpretación interna. Esto encaja con una estrategia de conducción personalista de la agenda internacional.

Segundo, el requisito del pago de 1,000 millones de dólares para miembros permanentes sugiere una intención de construir una liga “premium”: menos universal que la ONU, pero más alineada con quienes puedan financiar la visión de Washington y del propio Trump. Es una forma de convertir influencia diplomática en compromiso económico medible.

Tercero, el hecho de que varios aliados occidentales tradicionales hayan sido cautos (Francia declinó, el Reino Unido dijo que no se suma por ahora, y China no se ha pronunciado en el reporte) puede indicar que el Board también funciona como instrumento de presión: quien entra se alinea; quien no entra, se arriesga a quedar fuera de una mesa donde se repartirían decisiones, fondos y roles en la reconstrucción y seguridad.

Cuarto, al lanzarlo en Davos y rodearlo de narrativa de “prestigio”, el Board también opera como una marca política internacional: un vehículo para que Trump se coloque como “arquitecto” de un nuevo esquema de resolución de conflictos, con visibilidad y capacidad de agenda. Esa lectura aparece reforzada por el propio tono de sus declaraciones públicas sobre el alcance del organismo.