El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se encuentra bajo un intenso escrutinio político y judicial tanto en Estados Unidos como en el continente europeo. La controversia estalló tras finalizar el Mundial de Fútbol de 2026, debido a sospechas de un presunto intercambio de favores de beneficio mutuo (quid pro quo) entre el organismo deportivo y el mandatario estadounidense, Donald Trump.
El Congreso de EE. UU. exige explicaciones
El legislador Jamie Raskin, demócrata de mayor rango en la Comisión Judicial de la Cámara de Representantes, envió una carta formal a Infantino exigiéndole que comparezca a una entrevista y entregue toda la documentación y comunicaciones con la administración Trump antes del 9 de agosto de 2026.
La investigación promovida por los congresistas estadounidenses se centra en los siguientes puntos clave:
- Precios abusivos en las entradas: Se examina si el uso inédito de “precios dinámicos” y tácticas de reubicación fraudulenta de asientos —ya investigadas por los fiscales de Nueva York y Nueva Jersey— contaron con permisividad política a cambio de prebendas.
- Oficinas en la Torre Trump: La FIFA alquiló un espacio en la planta 17 de la Torre Trump en Manhattan tasado en unos 600,000 dólares anuales, el cual presuntamente permaneció casi vacío.
- Trato judicial preferente: Se analiza por qué el Departamento de Justicia de EE. UU. (DOJ) retiró de forma abrupta y sin explicaciones un caso penal clave de corrupción de televisión contra exdirectivos (caso Full Play/Fox), justo después de la reelección de Trump.
El detonante: El “Caso Balogun” y el Premio de la Paz
La indignación en el ámbito futbolístico internacional escaló debido a dos polémicos sucesos ocurridos en el marco de la Copa del Mundo:
- La tarjeta roja anulada: Durante el torneo, el delantero estadounidense Folarin Balogun fue expulsado con tarjeta roja directa. Tras una llamada telefónica admitida por el propio Donald Trump a Infantino para quejarse de la jugada, el Comité Disciplinario de la FIFA suspendió de forma inédita la sanción, permitiéndole jugar los octavos de final contra Bélgica.
- Premio FIFA de la Paz: Meses antes, Infantino diseñó de forma unilateral el primer “Premio de la Paz de la FIFA” para otorgárselo directamente a Trump, un reconocimiento que los investigadores catalogan como un intento de “adular” al presidente.
Presión internacional y denuncias éticas
El descontento ha provocado un frente común internacional en contra de la gestión del presidente de la FIFA
- Rebelión en Europa: Más de 70 legisladores del Parlamento Europeo han exigido una investigación formal por violación a la neutralidad política de la institución.
- La UEFA condena el acto: El máximo organismo del fútbol europeo calificó la suspensión del castigo a Balogun como “incomprensible” y denunció que se “cruzó una línea roja” que atenta contra la integridad del juego.
- Denuncia ante el COI: La organización de derechos humanos FairSquare denunció formalmente a Infantino ante el Comité de Ética del Comité Olímpico Internacional (COI), argumentando reiteradas violaciones a la Carta Olímpica debido a sus nexos políticos.
- Queja formal de federaciones: Entidades como la Federación Noruega de Fútbol (NFF) confirmaron que presentarán denuncias éticas ante la propia FIFA por la interferencia de la Casa Blanca en las reglas del torneo.
La postura de la FIFA
Por su parte, Gianni Infantino ha negado haber influido personalmente en las decisiones arbitrales o disciplinarias, asegurando que la habilitación del jugador fue emitida por un comité de justicia totalmente independiente. Asimismo, el mandatario de la FIFA arremetió recientemente contra los medios y sus críticos, acusándolos de “difundir odio y falsos rumores” sobre el éxito organizativo del Mundial.
Mientras tanto, reportes de prensa en EE. UU. indican que la sintonía entre ambos personajes es tan estrecha que Trump evalúa impulsar la nominación de Infantino para ser el próximo Secretario General de la ONU.