El jueves 7 de mayo Banxico anunciará su decisión de política monetaria en lo que el mercado ya identifica como la reunión más importante del año. La gobernadora Victoria Rodríguez Ceja fue explícita ante el Senado el 28 de abril: “Estamos cerca de concluir el ciclo de recortes que iniciamos en mayo de 2024, a través del cual hemos reducido, hasta ahora, la tasa de referencia en 450 puntos base. En nuestra siguiente decisión valoraremos realizar un último ajuste.” Ese lenguaje, viniendo de la presidenta del Banco Central, es tan cercano a un anuncio previo como Banxico suele hacer públicamente. La pregunta ya no es si van a recortar, sino si el contexto de la semana, con el INPC de abril y el petróleo volátil, les da suficiente margen para hacerlo el jueves o si prefieren esperar a junio.
¿Por qué este recorte importa más allá del cuarto de punto?
Un recorte de 25 puntos base llevaría la tasa de Banxico de 6.75% a 6.50%, su nivel más bajo desde que inició el ciclo de alzas en 2021. Para la mayoría de los deudores mexicanos, ese cuarto de punto no se siente de inmediato en su pago mensual. Pero la señal que manda sí importa: le dice al mercado que el banco central considera que la inflación está en trayectoria de descenso sostenido y que la economía, que se contrajo 0.8% en el primer trimestre, necesita condiciones financieras menos restrictivas. La gobernadora argumentó que, ante choques de oferta que elevan transitoriamente los precios sin incidir en las expectativas de largo plazo, la política monetaria no debe reaccionar de inmediato. En otras palabras: el petróleo caro es temporal, la inflación subyacente cede y el peso ha estado relativamente estable. Eso da margen.
Los riesgos que podrían cambiar el cálculo esta semana
El escenario de recorte tiene al menos dos variables que pueden complicarlo antes del jueves. La primera es el INPC completo de abril, que se publica mañana. El Brent volvió a rebasar los 105 dólares por barril y el estrecho de Ormuz sigue operando apenas al 5% de su tráfico habitual. Si el dato de inflación sorprende al alza respecto a la primera quincena, la presión sobre Banxico para pausar aumenta. La segunda variable es la nómina no agrícola de EE. UU., que se publica el viernes: si el mercado laboral americano muestra fortaleza, la Fed tiene menos incentivo para bajar tasas, y Banxico, recortar con la Fed quieta, implica un diferencial de tasas que puede presionar el peso. Recortar con una Fed inmóvil y un Brent al alza podría alimentar tensiones cambiarias. El peso abre hoy en 17.44 por dólar, sin alarmas, pero el margen es estrecho.
Lo que la decisión del jueves significa para el bolsillo mexicano
Si Banxico recorta el jueves, la tasa baja a 6.50% y el ciclo de ajustes inicia su etapa final. Para los mexicanos con crédito hipotecario a tasa variable, tarjetas de crédito o créditos de nómina, el efecto tarda meses en llegar al pago mensual, pero la dirección es la correcta. Para las empresas que necesitan financiamiento, el costo del crédito empieza a ceder. Para el gobierno, que tiene una deuda pública enorme, tasas más bajas reducen el costo financiero que hoy supera a la inversión física total del año. Si Banxico pausa, el mensaje es que la guerra de Irán y la inflación todavía no están suficientemente contenidas como para relajar la guardia. En ese escenario, el siguiente recorte sería hasta junio, con datos de inflación más limpios. Esta semana, los números dirán cuál de los dos mundos vive México.