El Mundial 2026 traerá 4,000 millones de dólares para México. ¿Será suficiente? 

El torneo generará también alrededor de 92,700 empleos temporales, equivalente al 0.19% del empleo total nacional
El Mundial 2026 empieza el 11 de junio y México necesita ese impulso más que nunca.

Según el análisis de Deloitte, el Mundial 2026 generará una derrama económica estimada de 4,050 millones de dólares en México, considerando tanto el aumento del consumo como la inversión necesaria para organizar el evento, impulsada por el turismo, el consumo interno y la inversión en infraestructura. Para ponerlo en perspectiva: eso equivale a casi el doble de lo que México recibe mensualmente en remesas, o a más de tres veces el presupuesto anual de la Secretaría de Turismo. El torneo generará alrededor de 92,700 empleos temporales, equivalente al 0.19% del empleo total nacional, con concentración en las tres ciudades sede. La Ciudad de México es la más beneficiada: se estima una derrama cercana a los 847 millones de dólares y la generación de aproximadamente 33,280 empleos en la capital. Jalisco, con cuatro partidos en Guadalajara, recibiría 385 millones de dólares y 15,100 puestos nuevos. 

¿Por qué los analistas piden cautela con las cifras?

Las cifras oficiales proyectan la llegada de 5.5 millones de visitantes, pero requieren contexto. El Mundial tendrá 104 partidos repartidos entre EE. UU., Canadá y México, con México siendo sede de 13 partidos, distribuidos en tres estadios con un total aproximado de 821,000 asientos. Está claro que el volumen de visitantes proyectado no se explica únicamente por la venta de entradas. La mayoría de los visitantes que proyecta el gobierno no tendrán boleto para ningún partido: vendrán a vivir el ambiente, a los Fan Fests, a los restaurantes, a las zonas de activación de marcas. Se estima que cuatro millones de personas asistirán a los Fan Fests y que los bares y restaurantes captarán 563 millones de dólares durante el torneo. Ese modelo de impacto extendido, donde el estadio es solo el punto de partida, es lo que diferencia a este Mundial de eventos anteriores y lo que hace más difícil predecir el resultado final. 

Lo que México puede ganar más allá del dinero

Analistas coinciden en que “el Mundial no solo mueve turistas, mueve hábitos de consumo.” En México, donde el fútbol se vive de forma colectiva, la experiencia compartida multiplica el gasto. A diferencia de otros mundiales donde la derrama se concentró en estadios y zonas hoteleras, México apostará por un modelo de impacto extendido, donde la calle, los restaurantes, las plazas públicas y los hogares se convierten en protagonistas. Para una economía que se contrajo 0.8% en el primer trimestre y que necesita señales de dinamismo, el Mundial de junio es el catalizador más concreto disponible en el calendario. No resuelve el déficit fiscal, no baja la inflación y no sustituye a la inversión privada estructural. Pero puede darle al PIB del segundo trimestre el empuje que los datos de los primeros tres meses no tuvieron. Y puede mostrarle al mundo, en 39 días de transmisión global, que México es un destino seguro, organizado y atractivo para la inversión. Ese es el dividendo que ninguna calificadora captura en sus modelos pero que tiene valor real.

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