Las compras internacionales de bajo costo volvieron a colocarse en el centro de la conversación digital. Miles de usuarios, revendedores y pequeños emprendedores comenzaron a reaccionar en TikTok, Facebook y X después de que el SAT anunciara nuevas medidas para combatir prácticas que, según la autoridad, permitían evitar el pago de impuestos en importaciones realizadas a través de plataformas como Temu y Shein.
La noticia se volvió tendencia casi de inmediato porque afecta directamente a un modelo de compra que se hizo extremadamente popular durante los últimos años.
El foco está puesto en una estrategia conocida entre algunos compradores y revendedores como el “fraccionamiento de envíos”, un mecanismo que consistía en dividir pedidos grandes en varios paquetes pequeños para aprovechar beneficios fiscales aplicables a mercancías de bajo valor.
Ahora el SAT quiere cerrar esa puerta.
La autoridad detectó un patrón repetitivo
De acuerdo con la explicación de las autoridades fiscales, el problema no está en realizar compras internacionales de forma legal, sino en el uso sistemático de esquemas diseñados para fragmentar mercancías y reducir artificialmente el valor declarado de los envíos.
La práctica permitía que ciertos paquetes ingresaran al país bajo condiciones más favorables, evitando en algunos casos el pago de contribuciones que normalmente corresponderían a importaciones de mayor valor.
El fenómeno creció especialmente con el auge de plataformas asiáticas de comercio electrónico que ofrecen miles de productos a precios muy competitivos.
Y no solo era utilizado por consumidores.
También se volvió común entre pequeños revendedores que abastecían negocios digitales mediante compras recurrentes.
Las mensajerías también quedan bajo la lupa
Uno de los elementos que más llamó la atención del anuncio es que las acciones no estarán dirigidas únicamente a compradores.
El SAT también anticipó una vigilancia más estricta sobre empresas de mensajería y logística que participen en operaciones consideradas irregulares.
La intención es identificar posibles esquemas de triangulación o manipulación de información relacionada con los envíos.
- las autoridades buscan detectar operaciones donde un mismo pedido sea dividido artificialmente en varios paquetes
- las revisiones también alcanzarán a empresas de paquetería involucradas en procesos de importación
- los esquemas utilizados para reducir impuestos mediante fragmentación de mercancías serán objeto de mayor vigilancia
- compradores frecuentes y revendedores observan con atención los cambios en las reglas operativas
- el comercio formal considera que las nuevas medidas ayudarán a generar condiciones más equitativas de competencia
TikTok se divide entre apoyo y preocupación
Como suele ocurrir con temas que afectan directamente al comercio electrónico, las reacciones no tardaron en aparecer.
Por un lado, cámaras empresariales y comercios establecidos consideran que la medida ayuda a reducir ventajas que algunos participantes obtenían mediante vacíos regulatorios.
Del otro lado están miles de pequeños emprendedores que utilizan plataformas internacionales para surtir inventario y generar ingresos adicionales.
Muchos de ellos argumentan que el endurecimiento de controles podría aumentar costos y reducir la rentabilidad de negocios que operan con márgenes limitados.
La discusión rápidamente se trasladó a redes sociales, donde el tema acumula miles de comentarios y videos.
Más control sobre las importaciones digitales
El anuncio refleja un fenómeno más amplio que se está observando en distintos países.
El crecimiento explosivo del comercio electrónico internacional ha obligado a las autoridades fiscales a revisar mecanismos diseñados hace años para un volumen de compras mucho menor.
México no es la excepción.
La expansión de plataformas digitales, los nuevos hábitos de consumo y el aumento de pequeños negocios en línea están llevando al SAT a fortalecer la supervisión sobre operaciones transfronterizas.
Por ahora, el mensaje es claro: las compras internacionales seguirán llegando al país, pero la autoridad fiscal quiere tener mucho más control sobre la forma en que entran.