El mercado de vivienda en México está viviendo uno de sus momentos más difíciles en los últimos años. La mezcla de tasas de interés altas, inflación y la falta de vivienda asequible está frenando más y más el otorgamiento de préstamos para vivienda, especialmente para trabajadores estatales que buscan acceder a créditos hipotecarios de Fovissste.
El caso Fovissste comienza a disparar alertas en el sector inmobiliario. La colocación de créditos hipotecarios habría caído cerca de un 40% desde 2021, lo que refleja el enfriamiento que vive actualmente el mercado residencial.
La situación preocupa tanto a las desarrolladoras como a las constructoras, sobre todo porque el sector venía intentando recuperarse tras varios años de desaceleración.
La compra de vivienda se hizo más difícil
Uno de los principales problemas es el costo del dinero. En los últimos años las tasas de interés se mantuvieron altas como una medida para controlar la inflación, y eso terminó encareciendo los créditos hipotecarios de Fovissste para muchos trabajadores.
Para muchas familias el aumento en las mensualidades simplemente hizo imposible adquirir una vivienda.
Y hay otro factor importante: la escasez cada vez mayor de viviendas asequibles.
En buena parte de las ciudades del país, especialmente en las áreas urbanas de alta demanda, los precios de las casas y departamentos se incrementaron a ritmos mucho mayores que los salarios. El resultado es un mercado en el que hay miles de personas que quieren comprar, pero cada vez son menos las que pueden hacerlo.
Fovissste se enfrenta a una fuerte desaceleración
La caída en los créditos hipotecarios de Fovissste muestra que incluso los trabajadores con acceso a financiamiento institucional se están poniendo las pilas para comprar casa.
Por años, este tipo de créditos fue uno de los motores más importantes para el sector residencial en México.
Pero ahora ya no es así.
Muchos prefieren posponer la compra de vivienda ante la incertidumbre económica o simplemente ya no logran montos suficientes para adquirir propiedades dentro de las zonas donde trabajan.
La situación también está golpeando directamente a las desarrolladoras inmobiliarias, que comienzan a ver una menor velocidad de ventas y más inventario detenido.
Empiezan a preocuparse las constructoras
Algunos segmentos inmobiliarios como oficinas o parques industriales han dado señales de estabilización durante 2026, pero el mercado residencial se mantiene presionado.
Las constructoras miran con preocupación el cierre del año, porque la desaceleración en el otorgamiento de créditos hipotecarios, termina impactando toda la cadena del sector.
Cuanto menos créditos, menos compradores, y esto, a la larga, implica menos nuevas obras, menos inversiones y menos generación de empleo vinculada a la construcción.
Muchas empresas del sector también dudan que el mercado pueda reactivarse rápidamente si las tasas siguen siendo relativamente altas.
¿Qué frena el mercado de la vivienda?
El actual estancamiento que padece el sector residencial responde a varios factores que han ido acumulándose en los últimos años.
- para muchas familias, las mensualidades ya simplemente dejaron de ser accesibles
- el valor de las viviendas subió más rápido que el poder adquisitivo de miles de personas
- encontrar opciones realmente asequibles se ha vuelto cada vez más complicado
- hay quienes prefieren esperar antes de comprometerse con una deuda de largo plazo
- del lado de las constructoras, el aumento en costos también está frenando nuevos proyectos
El mercado está a la espera de señales de recuperación
Aunque el panorama es complejo, el sector tiene la expectativa de que una eventual baja de tasas de interés ayude a reactivar parte de la demanda de préstamos para comprar viviendas en los próximos meses. Además, un aumento en los créditos hipotecarios de Fovissste podría ayudar a mejorar la situación.
Sin embargo, según los especialistas, el problema no depende solamente del financiamiento.
También se necesitará aumentar la oferta de vivienda accesible, sobre todo, en ciudades donde el crecimiento urbano ha hecho disparar los precios inmobiliarios.
El mercado residencial mexicano parece estar entrando, por ahora, en una fase de importante ajuste.
Y si bien la demanda de vivienda sigue existiendo, resulta cada vez más difícil convertirla en compras reales.