El envejecimiento de la población ya pesa de lleno en las finanzas públicas de México. Hasta septiembre de 2026, prácticamente uno de cada cuatro pesos del gasto, el 24%, se destinó a pagar pensiones contributivas y la pensión universal para adultos mayores de 65 años y mujeres de 60 a 64 años, según datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
Al cierre del año, la factura será histórica. Para todo 2026, las pensiones contributivas sumarán un billón 720 mil 864.2 millones de pesos; la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores, 526 mil 508 millones, y Mujeres Bienestar, 56 mil 969 millones más: un total de 2 billones 304 mil 341.2 millones de pesos.
¿Qué regímenes concentran el gasto?
La mayor parte va a las pensiones contributivas, las que se ganan tras años de cotizar. Incluyen las que pagan el IMSS, Pemex, la CFE y el ISSSTE, que hasta septiembre sumaron un billón 261 mil 276.9 millones de pesos, un alza real de 5% anual.
En paralelo crecen los programas no contributivos. La pensión universal para adultos mayores acumuló 438 mil 829.7 millones de pesos a septiembre, 6.6% más que un año antes, y Mujeres Bienestar pagó 42 mil 278.1 millones, un aumento real de 204.1%.
Los montos por persona son muy desiguales. Según un análisis del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) sobre el proyecto de presupuesto 2027, un pensionado de la CFE recibirá en promedio un millón 175 mil 344 pesos; uno de Pemex, 616 mil 225; uno del ISSSTE, 276 mil 880, y uno del IMSS, 169 mil 725 pesos. En cambio, cada adulto mayor de la pensión universal recibirá 37 mil 560 pesos al año.
¿De dónde sale el dinero?
Aunque se llaman contributivas, buena parte de estas pensiones se paga con recursos fiscales. Los trabajadores que cotizaban antes de las reformas al IMSS (1997) y al ISSSTE (2007) pueden jubilarse con las reglas anteriores, y esas pensiones las cubre el gobierno federal, no el ahorro acumulado en una Afore. Lo mismo ocurre con los regímenes propios de Pemex, CFE y otras entidades públicas. Las pensiones del Bienestar, por su parte, se financian por completo con el presupuesto.
En la práctica, el dinero proviene de impuestos, ingresos petroleros y deuda. El Presupuesto 2026 prevé un gasto neto de 10.193 billones de pesos, financiado con ingresos de 8.7 billones, sobre todo 5.8 billones en impuestos como ISR e IVA y 1.2 billones petroleros, además de endeudamiento neto. Como dijo Carlos Ramírez, de Integralia Consultores, cada año Hacienda debe encontrar unos 100 mil millones de pesos adicionales para pagar pensiones.
¿Qué implica para salud, educación e infraestructura?
El efecto es menos margen para otras prioridades. El presupuesto conjunto de salud y programas sociales prioritarios ronda 1.98 billones de pesos (995 mil millones para salud y 987 mil millones para programas), por debajo de lo que se destina a pensiones. A julio, el gasto en pensiones contributivas ya equivalía a más del doble de la inversión física del gobierno federal.
Especialistas advierten que el gasto en pensiones es obligatorio y crece cada año, por lo que reduce el margen de maniobra del Estado y puede desplazar el gasto productivo, lo que obliga a fortalecer el financiamiento y replantear el sistema a largo plazo.
¿Cuánto crecerá?
La presión no se detendrá. Para 2027, el gasto en pensiones subirá a 2 billones 443 mil 601 millones de pesos, y a 2 billones 481 mil 37 millones si se incluye la pensión para personas con discapacidad permanente. La preocupación aumentó después de que el INEGI publicó la Encuesta Intercensal 2025, cuyos datos mostraron que la transición demográfica es más rápida de lo previsto.
Consulta las fuentes oficiales
- Informes de finanzas públicas de la SHCP
- Paquete Económico y Presupuesto de Egresos
- IMSS
- ISSSTE
- Secretaría de Bienestar
- INEGI
- CIEP
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