Hacienda vs. Banxico: dos versiones del mismo país en los mismos datos

Banxico proyecta un PIB de 1.1% para 2026, mientras que Hacienda mantiene su estimación de 2.3%.
¿A quién le crees, al banco central o a Hacienda?

Cuando un banco central y su Ministerio de Hacienda divergen en más de un punto porcentual en su proyección de crecimiento para el mismo año, algo relevante está pasando. Eso es exactamente lo que ocurre en México en este momento: Banxico proyecta un PIB de 1.1% para 2026, con un rango entre 0.5% y 1.7%. Hacienda mantiene su estimación de 2.3%, dentro de un rango de 1.8% a 2.8%, sin cambios desde los pre-criterios de abril. Son 1.2 puntos porcentuales de diferencia entre las dos instituciones más importantes de la política económica del país, para el mismo año, con los mismos datos disponibles. La divergencia no es un error de cálculo. Refleja supuestos diferentes sobre lo que va a pasar en el segundo semestre.

Por qué Banxico es más pesimista que Hacienda

Banxico parte de un PIB del primer trimestre que cayó 0.6% trimestral. Para llegar al 1.1% anual desde ahí, el banco central necesita que los siguientes tres trimestres crezcan a 0.75% cada uno, ritmo que no se ha observado en los últimos tres años. Hacienda apuesta a que el Mundial, el acuerdo con la UE, la resolución del conflicto con Irán y la reactivación de la inversión en el segundo semestre impulsen un rebote más fuerte. La diferencia no es de opinión política sino de probabilidad asignada a eventos futuros. Banxico dice: dado lo que ocurrió en el primer trimestre y los datos actuales, la probabilidad de un crecimiento de 2.3% es muy baja. Hacienda dice: Dado lo que viene en el segundo semestre, es posible. Banco Base señaló ayer que, para alcanzar el 2.3% de Hacienda, el crecimiento trimestral promedio restante tendría que superar el 1%, algo que no se ha visto en años recientes.

Lo que la brecha significa para el ciudadano de a pie

En términos prácticos, la diferencia entre 1.1% y 2.3% de crecimiento se traduce en empleos, ingresos fiscales y capacidad del gobierno para mantener sus programas. Un crecimiento de 2.3% generaría más recaudación, más empleo formal y más margen para negociar con las calificadoras que esta semana tienen a México bajo lupa. Un crecimiento de 1.1% implica seguir apretado en el gasto, menos margen de maniobra fiscal y más presión sobre la deuda que Moody’s ya advirtió podría llegar al 55% del PIB en 2027. El pronóstico que se acerque más a la realidad lo diremos cuando se publique el PIB del segundo trimestre en octubre. Por ahora, el mercado le cree más a Banxico que a Hacienda: la Encuesta Citi de mayo proyecta 1.1%, exactamente igual que el banco central.

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