El Mundial 2026 arranca el miércoles 11 de junio en el Estadio Azteca con el partido inaugural, el evento deportivo más grande que México ha organizado en décadas. Y llega cuando la confianza del consumidor mexicano cayó en mayo a su nivel más bajo en más de tres años, según datos de la encuesta conjunta del INEGI y Banxico publicada el viernes. El índice de confianza del consumidor se ubicó en 43.8 puntos en mayo, su lectura más baja desde febrero de 2023, cuando la economía todavía procesaba los efectos post-pandemia. La caída refleja el impacto acumulado de inflación persistente, empleo formal débil en el primer trimestre, incertidumbre sobre el T-MEC y el encarecimiento generalizado del costo de vida. Para los organizadores del Mundial y para el gobierno de Sheinbaum, la coincidencia no es cómoda: el evento más importante del año llega con el estado de ánimo económico del consumidor en su peor punto reciente.

Lo que el Mundial puede hacer por la economía
El efecto Mundial en el consumo no es un mito. Está documentado en Brasil 2014, Rusia 2018 y Qatar 2022: los torneos generan picos de gasto en entretenimiento, alimentos, bebidas, pantallas y servicios que se concentran en pocas semanas pero son reales y medibles. Para México, que recibe 13 partidos en tres ciudades sede, la derrama directa proyectada por la FMF es de 3,000 millones de dólares. Las ciudades sede tienen ocupación hotelera superior al 85% para las semanas del torneo. Los Fan Fests del Zócalo, el Parque Metropolitano de Guadalajara y el Parque Fundidora de Monterrey ya tienen sus operativos listos. El impacto en el PIB del segundo trimestre, según Hacienda, será de alrededor de 0.2 puntos porcentuales adicionales. Para sectores como restaurantes, transporte y entretenimiento, el Mundial es el mejor catalizador de ventas del año.
Lo que el Mundial no puede resolver
Un índice de confianza del consumidor en 43.8 puntos no se cura con seis semanas de fútbol. Los factores que lo llevan a ese nivel, inflación todavía en 4.11%, desempleo creciendo marginalmente, crédito caro con Banxico en 6.50% y el peso presionado tras el NFP del viernes, no desaparecen porque la Selección gane sus partidos de grupo. El economista Salvador Camarena lo dijo en El Financiero esta mañana: “El Mundial es la prueba de confianza económica de México, pero la confianza no se decreta con un partido.” El torneo puede impulsar el consumo de corto plazo y mejorar la imagen internacional del país. Pero si el T-MEC no avanza, si la Fed no recorta y si el petróleo se mantiene elevado, el segundo semestre llegará con los mismos problemas estructurales que el primero. El fútbol es un catalizador temporal. La economía necesita catalizadores permanentes.