La economía mexicana arrancó 2026 con señales claras de debilitamiento. El PIB registró una contracción trimestral de 0.8% entre enero y marzo, un retroceso mayor al anticipado por el consenso del mercado y que confirma un deterioro generalizado de la actividad. Se trata de la primera caída desde finales de 2024 y la más pronunciada para un primer trimestre desde 2020. El dato sorprendió a los analistas, que esperaban una disminución más moderada de entre 0.5% y 0.6%, de acuerdo con sondeos de Reuters y Bloomberg. En términos anuales, el panorama es apenas marginal: el PIB creció solo 0.2% respecto al primer trimestre de 2025, prácticamente estancamiento. La economía mexicana termina abril en su peor momento desde la pandemia.
Los tres sectores en negativo: eso no pasa seguido.
El detalle más preocupante del reporte de hoy no es el número en sí, sino su composición. Los tres sectores de la actividad económica tuvieron datos negativos: las actividades primarias cayeron 1.4%, las secundarias retrocedieron 1.1% y las terciarias 0.6%. Que los tres caigan al mismo tiempo descarta explicaciones sectoriales cómodas. No es solo que llovió poco y cayó la cosecha. No es solo que los aranceles golpearon a la manufactura. Es que la inversión bajó, el consumo se frenó y las condiciones financieras restrictivas llegaron a todos los rincones de la economía simultáneamente. Gabriela Siller, directora de la división económica de Banco Base, aseveró que México se encuentra en una “trampa de estancamiento” económico por cuatro factores: debilitamiento de las instituciones, caída de la inversión fija, incremento de la informalidad y retroceso de la productividad. Esa frase, “trampa de estancamiento”, es la más dura del día y viene de una fuente bancaria, no política.
Lo que este dato le hace a Banxico la próxima semana
Banxico tiene reunión de política monetaria el 8 de mayo, en ocho días. El mercado ya venía dividido sobre si habría recorte de tasa o pausa. El dato del PIB de hoy añade una presión nueva y contradictoria: por un lado, una economía que se contrae justificaría bajar tasas para estimular la actividad. Por otro, la inflación de abril todavía no se publica (se espera a finales de la primera semana de mayo) y el contexto global, con el petróleo oscilando los 100 dólares y la Fed de EE.UU. sin espacio para moverse, hace más difícil relajar la política monetaria sin arriesgar el tipo de cambio. El Banco de México va a llegar a esa reunión con un PIB negativo, una inflación que probablemente subió en abril respecto a marzo y un peso que reaccionó hoy a la baja ante el dato. No hay buena opción en ese menú.
La trampa y los factores que podrían aliviarla
Pese al arranque negativo, algunos factores podrían ofrecer un respiro en los próximos meses. Entre ellos destaca el impulso temporal que podría generar la Copa Mundial de la FIFA 2026, especialmente en sectores como el turismo y el consumo. La construcción podría beneficiarse si la economía de EE. UU. muestra resiliencia. Sin embargo, estos elementos son considerados transitorios y no necesariamente suficientes para revertir la tendencia. Pantheon Macroeconomics mantiene su previsión de crecimiento para México en 1.2% para 2026, aunque reconoce que los riesgos están sesgados a la baja. Para que ese 1.2% anual se cumpla después de un primer trimestre en -0.8%, el resto del año tendría que crecer a un ritmo sostenido que hoy no tiene ningún motor evidente. Si el petróleo cede con un acuerdo en Islamabad, si la Fed baja tasas antes de lo esperado y si el T-MEC da señales positivas en julio, hay escenario de recuperación parcial. Si no ocurre ninguna de esas tres cosas, el 1.2% de Pantheon luce optimista.