El jefe del ejército de Pakistán, Asim Munir, está hoy en Teherán reunido con el canciller iraní Abbas Araghchi. Llegó ayer miércoles portando un mensaje directo de la administración Trump. Según Bloomberg, EE.UU. e Irán están evaluando volver a Islamabad este fin de semana para una segunda ronda de negociaciones. La Casa Blanca confirmó que las conversaciones “se están llevando a cabo”, aunque sin anuncio oficial todavía. Lo más importante: funcionarios regionales dijeron que Washington y Teherán ya alcanzaron un “acuerdo en principio” para extender la tregua de dos semanas, que vence el 22 de abril, y dar más tiempo a la diplomacia. El Brent opera hoy en torno a los 95 dólares y el WTI alrededor de los 90 dólares. El S&P 500 tocó ayer los 7,000 puntos por primera vez, una señal de que Wall Street ya está descontando un acuerdo.

¿Por qué esta vez puede ser diferente a Islamabad?
El análisis de CNN resume bien por qué la segunda ronda tiene más probabilidades de éxito que la primera. En Islamabad, las posiciones de partida entre EE.UU. e Irán diferían en 15 años sobre la moratoria nuclear: EE.UU. pedía 20 años, Irán ofrecía 5. Esa brecha es grande pero matemáticamente resoluble, un número entre ambos. Más importante: ambas partes admiten privadamente que estaban “a centímetros” de un memorando de entendimiento cuando se rompió la negociación. Trump necesita el acuerdo porque la inflación en EE.UU. ya llegó al 3.3% y la gasolina sigue por encima de los 4 dólares por galón. Irán lo necesita porque el bloqueo naval está asfixiando su economía: la Compañía Nacional Petroquímica ya suspendió las exportaciones “hasta nuevo aviso” para priorizar el consumo interno. Cuando ambas partes necesitan el acuerdo, el acuerdo se da.
El detalle técnico que nadie está viendo
Hay un número que pasó casi desapercibido y que cambia la naturaleza de la negociación nuclear. El Brent “con fecha de entrega inmediata” cerró ayer en 117 dólares, con un diferencial de 22 dólares sobre el contrato de futuros a junio, que cotiza en 95 dólares. Ese diferencial es el precio que paga el mercado por el petróleo que existe hoy versus el que existirá en meses, y refleja la escasez física real del crudo en circulación. Es la huella del bloqueo de Ormuz en los mercados físicos. Que ese diferencial exista indica que el problema no es solo de expectativas: hay petróleo físico que no llega a donde debe llegar. Y eso significa que, incluso cuando se firme un acuerdo, la normalización del mercado tardará semanas en reflejarse en los precios de la gasolina en México y en los fletes de los camiones que surten los supermercados.
Trump vs Powell: la nueva variable que complica a la Fed
Una variable nueva entró al tablero esta semana con implicaciones directas para México. Trump amenazó ayer en Fox Business con “despedir” a Jerome Powell, presidente de la Fed, si no abandona el cargo al terminar su mandato en mayo. “Tendré que despedirlo si no se va a tiempo”, dijo el presidente. Eso generó una reacción inmediata: los mercados de bonos se movieron, el dólar cedió frente al euro y la Fed quedó en una posición de independencia cuestionada públicamente. Si Powell es removido o renuncia bajo presión, la credibilidad antiinflacionaria de la Fed se dañaría en el peor momento posible, con una inflación ya en 3.3% y subiendo. Para México, una Fed con menor credibilidad y menores tasas de lo que el mercado espera significaría peso más fuerte en el corto plazo, pero mayor incertidumbre sobre la inflación en el mediano. Banxico también estaría en posición más difícil para argumentar recortes propios.
Lo que viene esta semana
Los próximos seis días son los más importantes de la crisis. El alto al fuego vence el 22 de abril. Si hay segunda ronda de negociaciones este fin de semana y se alcanza un acuerdo marco, el petróleo puede caer otros 10 a 15 dólares por barril en cuestión de horas. Si las negociaciones vuelven a romperse y la tregua vence sin extensión, el bloqueo se convierte en la nueva normalidad y el riesgo de confrontación directa en Ormuz aumenta. Para el consumidor mexicano, esa diferencia equivale a varios pesos en el precio de la gasolina. Para el gobierno, equivale a miles de millones de pesos en subsidios o en inflación que no se puede contener. El mediador paquistaní ya está en Teherán. El mensaje de Washington ya fue entregado. La pelota está en la cancha iraní.