Esta semana los mercados financieros globales están procesando dos riesgos simultáneos que históricamente no suelen ocurrir al mismo tiempo. El primero es el conocido: la guerra EE. UU.-Irán, el bloqueo de Ormuz y la incertidumbre sobre si habrá segunda ronda de negociaciones en Islamabad. El Brent opera hoy en torno a los $103.5 dólares, con el WTI cerca de los $87 dólares, después de que el anuncio de la extensión del alto al fuego el martes calmara algo la tensión inmediata. El segundo riesgo es más nuevo y en cierta forma más inquietante para los mercados de largo plazo: la independencia de la Reserva Federal de EU está en cuestión pública, en plena transición de liderazgo, con inflación todavía alta y el próximo presidente de la institución en audiencia de confirmación en el Senado.
Kevin Warsh y lo que el Senado le preguntó
Trump nominó a Kevin Warsh, exgobernador de la Fed, para relevar a Powell cuyo mandato vence el 15 de mayo. La audiencia de confirmación ya comenzó y fue seguida de cerca por bancos centrales de todo el mundo. Warsh prometió independencia ante los senadores, pero enfrenta una pregunta que no puede esquivar: fue nominado por un presidente que declaró públicamente querer “las tasas de interés más bajas del mundo” y que calificó a Powell de “fracaso total” por no bajarlas. Los mercados no dudan de Warsh como persona; dudan de la señal que manda la nominación. Goldman Sachs ya pospuso su escenario base de recortes de tasas y proyecta solo dos bajas de 25 puntos básicos para junio y septiembre. Si Warsh resulta más “dovish” de lo que los datos justifican, la inflación en EU —ya en 3.3%— podría reacelerarse.
El oro como termómetro institucional
El oro opera hoy cerca de los $4,808 dólares la onza, después de tocar máximos históricos por encima de los $4,600 el lunes. Para ponerlo en perspectiva: el oro valía $2,075 en el pico de la pandemia de 2020. Hoy vale más del doble. La narrativa detrás de este rally no es solo geopolítica iraní. Es estructural: los inversores están saliendo de activos que dependen de la credibilidad institucional de EU —dólares, bonos del Tesoro— y entrando a activos tangibles que no tienen riesgo de contraparte. Cuando el dólar, los bonos y las acciones caen al mismo tiempo —como ocurrió el lunes—, la señal es que alguien grande está “vendiendo EU” como concepto. Para México, ese movimiento tiene dos caras: un dólar más débil da algo de alivio al tipo de cambio en el corto plazo, pero refleja una incertidumbre que eventualmente se traduce en tasas más altas por más tiempo en todo el mundo emergente.
El impasse de Irán y lo que cambia esta semana
En el frente iraní, el status quo es el siguiente: el alto al fuego está extendido indefinidamente por Trump, pero sin fecha ni condiciones claras. Irán sigue diciendo que no negociará mientras exista el bloqueo naval. El bloqueo naval sigue. El portavoz iraní dijo ayer que la extensión del alto al fuego “no significa nada” porque “la parte perdedora no puede imponer condiciones”. Esa frase revela dónde está el nudo: EE. UU. y Teherán tienen narrativas completamente distintas sobre quién ganó la guerra. Para EU, Irán fue devastado militarmente. Para Irán, el hecho de que Ormuz siga bajo su control les da poder de negociación real. Ambas narrativas son parcialmente ciertas, lo que hace el acuerdo más difícil de estructurar. El Brent refleja ese empate: no sube a los niveles de crisis máxima, pero tampoco cae a niveles preguerra El mercado también está atascado, esperando que alguien mueva primero.