Pumas vs. Cruz Azul: los dueños detrás de los equipos

Dos modelos de negocio completamente distintos que hoy se juegan el mismo título.
¿Quienes son los dueños detrás de la final de La Liga MX?

Una cooperativa cementera de 145 años contra un patronato de empresarios universitarios. Dos modelos de negocio completamente distintos que hoy se juegan el mismo título. 

Cruz Azul pertenece a Cooperativa La Cruz Azul S.C.L., la empresa cementera más antigua de México, cuya actividad principal es la fabricación de cemento hidráulico desde su origen en Hidalgo. El fútbol es una extensión institucional de esa cooperativa, no su negocio principal. Pumas opera como una asociación civil privada desde 1977, administrada por un patronato integrado por empresarios cercanos al entorno universitario. La UNAM no inyecta dinero al club: su vínculo es de identidad, no financiero. Dos estructuras que no tienen paralelo en la Liga MX ni en la mayoría de las ligas del mundo. Ninguno de los dos tiene un dueño en el sentido convencional, ninguno cotiza en bolsa, y ninguno publica estados financieros auditados de acceso público. Eso hace a esta final particularmente opaca desde el punto de vista financiero, y particularmente interesante. 

Los números que sí se conocen: valor de plantilla y salarios

Según Transfermarkt, Cruz Azul tiene un valor de mercado de 86.2 millones de dólares, el más alto entre los dos finalistas del Clausura 2026, después de haber crecido 2.3% respecto al torneo anterior. Pumas, por su parte, registra un valor de 48.4 millones de dólares, una ligera baja del 2% respecto a la temporada previa. La brecha es de casi 38 millones de dólares en valor de plantilla, lo que refleja las diferencias de inversión entre ambos clubes. Pumas no puede competir en ese nivel de inversión, pero su modelo de cantera y contrataciones selectivas le permite ser competitivo con presupuestos considerablemente menores.

La guerra de porteros y lo que revela de cada club

El duelo de guardametas de esta final es el espejo más claro de las diferencias financieras entre ambos clubes. Kevin Mier, portero de Cruz Azul, percibe un salario de 4 millones de dólares por temporada, colocándolo como uno de los jugadores mejor pagados de toda la Liga MX. Keylor Navas, capitán y portero de Pumas, gana 2.5 millones de dólares anuales, equivalente a 37.5 millones de pesos, tras la renovación que firmó en marzo de 2026. Navas cobra 1.5 millones de dólares menos por año que su rival de esta noche, a pesar de tener una carrera vastamente superior en términos de palmarés internacional. Esa diferencia dice mucho sobre los límites presupuestarios de Pumas y sobre por qué el portero costarricense eligió quedarse en el Pedregal: el proyecto, la estabilidad y la calidad de vida en la Ciudad de México pesan más que el máximo salarial posible.

Lo que la cooperativa y el patronato no publican

La Cooperativa La Cruz Azul funciona como un agujero negro financiero: su información es prácticamente inexistente en forma pública, por lo que se desconoce el mínimo de sus activos y mucho menos sus ganancias. Como cooperativa, goza de ciertas ventajas fiscales sobre el ISR que sus rivales comerciales no tienen. En 2024, la cooperativa abrió una nueva planta de cemento en Campeche con una inversión de 300 millones de dólares, lo que confirma que el negocio cementero que financia al club es de escala multimillonaria. Lo que se destina específicamente al club de fútbol es información que la cooperativa no divulga. Del lado de Pumas, el modelo del patronato es igualmente opaco: antes de la pandemia el club tenía un presupuesto de 365 millones de pesos y llegaba a ingresos de 433 millones de pesos, dejando un superávit de 68 millones de pesos para compra de jugadores. Esos números son de 2019 y no han sido actualizados públicamente. Lo que sí se sabe es que la UNAM le entrega en promedio 20 millones de pesos al equipo por torneo, una cifra simbólica que no cambia sustancialmente el modelo financiero del club. 

El verdadero valor que nadie está contando

Más allá del valor de las plantillas, los dos clubes tienen un activo que ninguna métrica financiera captura bien: su base de aficionados. Pumas y Cruz Azul son dos de los cuatro equipos con mayor número de seguidores en México, especialmente en la Ciudad de México. El Clausura 2026 promedió 11.3 millones de espectadores por jornada, el segundo mejor registro histórico del certamen. Una final entre estos dos clubes en particular puede superar los 15 millones de espectadores en la vuelta del domingo, el mayor evento televisivo del año en México antes del Mundial. Para los patrocinadores de ambos equipos, esa audiencia es la razón por la que siguen renovando contratos. Para las televisoras que negocian los derechos de transmisión, es el argumento central de sus valuaciones. El campeón que levante el trofeo el domingo 24 de mayo no solo gana los 4.1 millones de dólares del premio directo y el boleto a la Concachampions: hereda la plataforma comercial más valiosa del fútbol mexicano justo cuando el mundo tiene los ojos puestos en México.

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