El 12 de mayo de 2026, S&P Global Ratings cambió la perspectiva sobre la calificación crediticia de México a negativa. El ajuste responde al riesgo de una consolidación fiscal muy lenta que podría incrementar la deuda pública por encima de lo previsto y elevar la carga de intereses, en un contexto de crecimiento económico bajo. Antes de entrar en las implicaciones, conviene entender qué es exactamente lo que S&P cambió. La calificación crediticia es la nota que las agencias calificadoras le dan a la capacidad de un país para pagar sus deudas. México mantiene su nota en BBB (grado de inversión), lo que significa que los mercados internacionales todavía consideran que el país tiene capacidad suficiente para cumplir sus obligaciones financieras. Lo que cambió es la perspectiva, que es la dirección que la agencia espera que tome esa calificación en los próximos 24 meses. Pasó de “estable” a “negativa”, lo que indica que hay una probabilidad real de rebaja si las condiciones no mejoran.
Por qué S&P tomó esta decisión ahora
Los argumentos de la calificadora son precisos y corresponden a datos verificables. S&P advirtió que el bajo crecimiento económico es insuficiente para reducir el déficit público de manera más acelerada. El lento crecimiento económico de México, las restricciones presupuestarias y la materialización de pasivos contingentes podrían dar lugar a una consolidación fiscal muy gradual y a un aumento moderado de la deuda pública. El déficit del gobierno se ubicó en 4.9% del PIB en 2025 y se espera que alcance 4.8% en 2026, con la deuda pública neta proyectada en 54% del PIB para 2029. A eso se suman los apoyos continuos a Pemex y CFE: S&P explicó que el previsible apoyo fiscal a Petróleos Mexicanos y a la Comisión Federal de Electricidad agravará aún más la rigidez fiscal del país. En síntesis, el gobierno gasta más de lo que ingresa, la deuda crece y las empresas públicas más grandes del país requieren transferencias constantes que reducen el espacio para todo lo demás.
¿Qué significa “perspectiva negativa” para tu dinero?
Aquí está la parte que más le importa entender a cualquier persona que tenga ahorros, deudas o inversiones en México. Cuando una calificadora importante cambia la perspectiva de un país a negativa, ocurren tres efectos concretos en la economía. El primero es que el costo de financiarse en mercados internacionales sube: los inversores exigen una prima de riesgo mayor por prestarle dinero a un país con perspectiva negativa, lo que eleva las tasas que el gobierno paga por sus bonos. El segundo es que algunos fondos de inversión internacionales reducen su exposición: existen fondos que por mandato solo pueden tener bonos con perspectiva estable o positiva, y cuando esa perspectiva baja, venden, lo que presiona el tipo de cambio. El tercero, y el más relevante a mediano plazo, es que si la perspectiva se concreta en una rebaja efectiva, México podría acercarse al bono basura, la categoría que implicaría salida masiva de capitales, peso bajo presión severa y crédito más caro para empresas y familias. Con S&P y Moody’s ambas en perspectiva negativa, México está a dos escalones del grado especulativo en dos de las tres grandes calificadoras.
Lo que puede evitar la rebaja
S&P fue específico sobre qué condiciones podrían revertir el cambio de perspectiva. La perspectiva puede escalar de nuevo a estable si la implementación efectiva de políticas se traduce en una consolidación fiscal significativa, lo que contribuiría a estabilizar los niveles de deuda y la carga de intereses. Un repunte en los niveles de inversión del sector privado que impulse el crecimiento económico podría fortalecer la resiliencia económica del país. En términos prácticos, eso significa dos cosas: que el gobierno reduzca el déficit de forma creíble, y que la inversión privada regrese. Ambas dependen en buena parte de lo que pase en julio con la revisión del T-MEC: si el tratado se renueva con condiciones estables, la inversión puede reactivarse y el crecimiento puede mejorar. Si la negociación fracasa o genera más incertidumbre, el escenario de rebaja se hace más probable. La calificación crediticia de México no es un dato abstracto. Es el número que decide cuánto cuesta el dinero en este país, y hoy ese número está bajo advertencia.