Hoy lunes 25 de mayo, los equipos negociadores de México y EE. UU. se sientan formalmente por primera vez para preparar la revisión del T-MEC programada para julio de 2026. La decisión de arrancar esta semana fue acordada después de que Sheinbaum se reunió con el representante comercial estadounidense Jamieson Greer, con la participación del secretario de Economía Marcelo Ebrard. Es la primera ronda bilateral antes de la revisión formal, lo que significa que no hay acuerdo en esta mesa, sino que se define la agenda, se identifican los puntos de acuerdo y se marcan los temas más conflictivos que necesitarán más tiempo. La revisión formal, que involucra también a Canadá, está programada para el 1 de julio.
Lo que EE. UU. pone sobre la mesa desde el primer día
Greer fue explícito el viernes sobre cuáles son las prioridades de Washington: reforzar las reglas regionales de origen, las disposiciones de seguridad económica y garantizar que cualquier acuerdo especial con EE. UU. tenga contenido estadounidense. El funcionario también señaló que es consciente de los llamados de fabricantes automotrices para que el T-MEC siga siendo trilateral. Esa última frase es importante: la industria automotriz de EE. UU., que tiene cadenas de producción profundamente integradas con México, no quiere una ruptura del tratado, sino ajustes. Ese alineamiento entre el sector privado estadounidense y México es la mejor carta que tienen los negociadores mexicanos esta semana.
Los tres puntos más espinosos y por qué importan
El primer punto conflictivo son las reglas de origen automotriz: EE. UU. quiere aumentar el porcentaje de contenido norteamericano que debe tener un auto para entrar libre de aranceles, reduciendo el uso de componentes chinos ensamblados en México. El segundo son los aranceles Sección 232 al acero y aluminio, que México ha pedido eliminar desde que se implementaron y que EE. UU. usa como herramienta de presión. El jitomate se duplicó en precio en lo que va del año con un encarecimiento acumulado de 126% hasta la primera quincena de mayo, dato que Hacienda atribuyó a ese producto como responsable del 90% de la inflación acumulada en 2026, lo que revela cuánto pesa la agricultura en el tablero negociador. El tercero es la presencia de capital chino en plantas instaladas en México, que Washington ve como una evasión de sus aranceles a China.
¿Por qué esta vez México llega diferente?
Por primera vez en la historia del T-MEC, México llega a una ronda de negociación con una alternativa real firmada. El acuerdo con la UE, concluido el viernes, abre acceso a un mercado de 450 millones de consumidores con arancel cero en el 99% de los bienes. Ese acuerdo no reemplaza al T-MEC, que rige el 83% de las exportaciones mexicanas, pero sí cambia la dinámica negociadora: México puede argumentar que tiene opciones, lo que reduce el margen de presión de Washington. El exsecretario de Economía Ildefonso Guajardo, quien negoció con Washington durante el primer mandato de Trump en 2018, lo dijo claramente: “Querían desplazar a China como socio comercial y fortalecer sus relaciones comerciales con socios fiables. Y eso es lo que sucedió.” México es hoy el mayor socio comercial de EE. UU. con 231,300 millones de dólares en el primer trimestre, el 16.3% de todo el comercio americano. Llegar a la mesa con ese número y con el acuerdo europeo firmado es la mejor posición negociadora que México ha tenido en décadas.