Kevin Warsh sucede formalmente a Jerome Powell, cuyo mandato de ocho años estuvo marcado por varias crisis económicas y un acalorado choque con la Casa Blanca para defender la independencia política del banco central. Fue confirmado por 54 votos a favor y 45 en contra, en la votación más partidista de la historia para un designado a presidir la Fed. Solo un demócrata cruzó de bando para votar a favor. Eso dice algo sobre el nivel de tensión política alrededor de esta designación: los bancos centrales suelen recibir apoyo bipartidista porque se supone que están por encima de la política. El hecho de que esta confirmación haya sido casi completamente partidaria es, en sí mismo, una señal de alerta sobre la percepción de independencia del nuevo chairman. Warsh es visto ampliamente como más alineado con Trump, quien desde hace tiempo exige recortes de tasas, pero asumirá el cargo mientras se intensifican las presiones inflacionarias.
¿Quién es Warsh y qué tiene planeado?
Abogado y economista de 56 años, fue miembro de la Junta de Gobernadores de la Fed entre 2006 y 2011, durante la crisis financiera. Tiene experiencia en Goldman Sachs y fue asesor económico en la Casa Blanca durante el gobierno de George W. Bush. No es un outsider ni un improvisado. Conoce la institución desde adentro. Pero su perfil ideológico genera debate: Warsh ha afirmado repetidamente que la Fed debe reducir su presencia en los mercados financieros achicando el balance, y cree que las políticas de compra masiva de activos implementadas durante la pandemia socavan la independencia del banco central. Eso sugiere que su Fed será menos intervencionista en mercados de bonos, lo que puede elevar los rendimientos de largo plazo en EE. UU. y encarecer el crédito hipotecario. Rob Kaplan, expresidente de la Fed de Dallas, señaló que Warsh impulsará una reducción del uso de la forward guidance, es decir, menos comunicación sobre la trayectoria futura de las tasas, lo que implica más incertidumbre para los mercados.
La pregunta que todos se hacen: ¿bajará tasas para Trump?
Esta es la pregunta de los cien mil millones de dólares, literalmente. Trump lleva meses presionando para que la Fed baje tasas de interés agresivamente. Warsh prometió independencia en su confirmación. Pero fue nominado por Trump, confirmado por el partido de Trump, y asume en un año con elecciones de medio término en las que el costo de vida es el principal tema político. El índice de precios al productor subió 6% anual en abril, superando todas las estimaciones, y una medida subyacente de inflación mayorista avanzó 5.2%, lo que sugiere que el aumento de costos energéticos provocado por la guerra se está extendiendo a otros bienes. Con esos datos, bajar tasas sería un error técnico que la historia no perdonaría. El mercado financiero proyecta que la tasa objetivo se mantendrá entre 3.5% y 3.75% durante el año, aunque el debate interno deja abierta la posibilidad de aumentos si la inflación persiste. La primera reunión de Warsh al mando está programada para el 16 y 17 de junio. Ese será el primer examen real.
Lo que esto significa para el tipo de cambio y las tasas en México
Para México la llegada de Warsh tiene tres implicaciones concretas. La primera es sobre el tipo de cambio: si Warsh mantiene tasas altas por más tiempo, el diferencial de rendimientos entre el peso y el dólar se mantiene favorable al dólar, lo que limita la apreciación del peso. La segunda es sobre las tasas locales: Banxico cerró su ciclo la semana pasada en 6.50% y dijo que no se moverá el resto del año. Esa decisión luce mejor hoy que nunca, porque moverse con una Fed inmóvil habría sido imprudente. La tercera es sobre el crédito: los retornos de los índices bursátiles suelen ser sólidos a doce meses cuando se combinan una Fed en pausa y un crecimiento de ganancias por encima de su tendencia histórica. Si ese escenario se cumple, el apetito por activos emergentes como México puede mejorar hacia finales del año, siempre y cuando la revisión del T-MEC en julio no genere nuevas turbulencias. El nuevo guardián del dólar ya tiene su puesto. Lo que haga en junio definirá si 2026 termina con tasas más altas o con el primer recorte del ciclo Warsh.