La PlayStation 5 vive su momento más vulnerable desde su lanzamiento. Un jailbreak llamado Relapse permite saltarse las restricciones de software de Sony y ejecutar programas no autorizados en la mayoría de las consolas, desde emuladores de otras plataformas hasta juegos de Windows.
El hallazgo también abrió la puerta a la piratería: en las últimas semanas han aparecido tiendas no oficiales que distribuyen copias ilegales de juegos para consolas modificadas.
Qué es Relapse y qué permite
Relapse es un exploit desarrollado por Nathan Fargo y publicado el 29 de septiembre de 2026. Aprovecha una vulnerabilidad del navegador web de la consola para obtener acceso al núcleo del sistema y ejecutar código sin firmar. Es la primera vez que una falla de este tipo, hecha pública, alcanza tantas versiones del sistema de la PS5.
No es un desbloqueo permanente: el acceso se pierde cada vez que la consola se reinicia. Su autor sostiene que la herramienta tiene fines educativos y de investigación en seguridad, y que no avala la piratería.
Sobre esa base, la comunidad homebrew ha lanzado en pocos días una ola de proyectos que convierten a la PS5 en una máquina de emulación:
| Plataforma | Proyecto | Estado |
|---|---|---|
| PlayStation 2 | PS5SX2, adaptación del emulador PCSX2 | Funcional, con salida hasta 4K |
| PlayStation 3 | KB-RPCS3 | En desarrollo |
| Xbox original | XPSemu, basado en xemu | Alpha: Halo 2 corre a 30 FPS |
| Xbox 360 | PS5X360 | Fase inicial |
| Nintendo Switch | ProsperoEden | Fase inicial, compatibilidad irregular |
| PC con Windows | prospero-win, basado en Wine | Corre títulos como Half-Life 2 y GTA IV |
Incluso se logró ejecutar Xbox Cloud Gaming en la consola de Sony, una ironía para la vieja rivalidad entre ambas marcas.
El lado oscuro es la piratería. Junto a los emuladores surgieron tiendas no oficiales con interfaz de consola que distribuyen juegos copiados ilegalmente, lo que reduce como nunca la barrera de entrada para quien busca juegos sin pagar.
Qué consolas están afectadas
Relapse funciona en la PS5 estándar y en la PS5 Pro con firmware desde la versión 7.00 hasta la 13.60, lanzada en julio. Antes, los jailbreaks de PS5 dependían de versiones muy específicas y antiguas del sistema, por lo que este alcance no tiene precedentes.
La clave está en las actualizaciones. Sony publicó el firmware 14.00 el 16 de septiembre, trece días antes de que Relapse se hiciera público, y esa versión ya queda fuera de su alcance. El 1 de octubre llegó la 14.10, con más correcciones de seguridad.
En la práctica, cualquier PS5 actualizada está protegida: hasta el 7 de octubre no existía ningún jailbreak público para las versiones 14.00 o 14.10. Además, Sony no ofrece una forma oficial de regresar a un firmware anterior.
La respuesta de Sony
Sony no ha comentado públicamente sobre Relapse. Las notas de sus actualizaciones solo hablan de correcciones de seguridad, sin mencionar el exploit, y hasta ahora no se ha reportado que la empresa haya pedido retirar el proyecto ni que haya demandado a sus autores.
La compañía mantiene desde 2020 un programa de recompensas por fallas que cubre PS4 y PS5, en el que paga al menos 50,000 dólares por una vulnerabilidad crítica.
El siguiente frente podría ser GTA 6, que llega el 19 de noviembre. Una filtración difundida por una cuenta especializada en datos de PlayStation asegura que el juego exigirá el firmware 14.10, lo que obligaría a elegir entre jugarlo o mantener la consola desbloqueada. Ni Sony ni Rockstar lo han confirmado.
Los riesgos para los usuarios
Modificar la consola no está libre de consecuencias. Aunque por ahora no se han reportado baneos ligados a Relapse, las reglas de PlayStation Network permiten a Sony suspender las cuentas y consolas con software modificado.
Quien quiera conservar el jailbreak tiene que dejar de actualizar la consola, lo que significa renunciar a parches de seguridad, a funciones nuevas y, posiblemente, a los juegos que exijan el firmware más reciente. Instalar software de origen desconocido también expone la consola y los datos de la cuenta.
Y hay una línea clara: descargar o distribuir copias de juegos sin pagar por ellos es piratería, ilegal en México y en la mayoría de los países, sin importar la herramienta que se use.